Niños afganos mueren de hambre en campo pakistaní

EFE GINEGRA.- Un número indeterminado de niños afganos refugiados en Pakistán muere a diario de hambre y enfermedades curables en el campo de Jalozai, donde más de 70,000 personas viven en condiciones infrahumanas, denunció ACNUR. La Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), no pudo precisar la cifra de niños muertos en el […]

EFE

GINEGRA.- Un número indeterminado de niños afganos refugiados en Pakistán muere a diario de hambre y enfermedades curables en el campo de Jalozai, donde más de 70,000 personas viven en condiciones infrahumanas, denunció ACNUR.

La Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), no pudo precisar la cifra de niños muertos en el asentamiento de Jalozai, en el noroeste de Pakistán, donde las condiciones sanitarias hacen temer la aparición de epidemias, indicó su portavoz, Kris Janowski.

Las autoridades paquistaníes no permiten a las Naciones Unidas la distribución de comida a los refugiados en Jalozai, que no es un campo de refugiados oficial, dijo el portavoz.

Por el momento, las autoridades sólo han permitido a ACNUR y a Médicos sin Fronteras, entre otras organizaciones, proporcionar “el mínimo indispensable de servicios y asistencia” a los refugiados.

ACNUR ha pedido en repetidas ocasiones facilidades para hacer su trabajo y hace dos semanas el secretario general de la ONU, Kofi Annan, alcanzó un acuerdo en este sentido con el general paquistaní Pervez Musharraf, pero aún no ha dado resultados.

La situación en el asentamiento de Jalozai empeoró la semana pasada debido a las intensas lluvias y fuertes vientos, que destruyeron más de 3,100 refugios temporales y “han convertido algunas partes del campo en pozos negros”, dijo Janowski.

El asentamiento está tan masificado que no hay lugar para poner más tiendas de campaña ni para construir nuevas letrinas a una distancia de seguridad de los lugares donde se cobija la gente.

Pakistán acoge a más de 1.3 millones de refugiados, de los que 170,000 llegaron en los últimos siete meses huyendo de la hambruna y la guerra en Afganistán.

Mientras, en Afganistán la situación es “desesperada”, con más de un millón de personas afectadas por el hambre y la guerra, señaló el portavoz.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ha distribuido en el norte de Afganistán un cargamento de ayuda humanitaria donado por el Gobierno japonés, indicó su portavoz, Jean Philippe Chauzy.

El reparto de ayuda, compuesta por tiendas de campaña, mantas y plásticos para hacer refugios temporales, se realizó en el campo de Maslakh, donde cada día llegan más de 200 familias, lo que eleva a 70,000 el número de desplazados internos en este lugar.  

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