El éxito empresarial nicaragüense: ¿experiencia vs formación científico-técnica?

Virginia Hernández Santamaría* “Una institución que no puede producir sus propios gerentes morirá. Desde un punto de vista general, la habilidad de una institución para producir gerentes es de más importancia que producir de manera eficiente y barata”.Peter Drucker Hace poco leía en la sección “opinión Económica” de LA PRENSA artículos de investigadores en asuntos […]

Virginia Hernández Santamaría*

“Una institución que no puede producir sus propios gerentes morirá. Desde un punto de vista general, la habilidad de una institución para producir gerentes es de más importancia que producir de manera eficiente y barata”.
Peter Drucker

Hace poco leía en la sección “opinión Económica” de LA PRENSA artículos de investigadores en asuntos empresariales relacionados a problemas gerenciales en nuestro país. Quiero entonces apoyar esas opiniones ofreciendo otros elementos que componen esa problemática, con el propósito de convidar a la reflexión de nuestros empresarios o para aquellos aspirantes.

En mis años de servicio, en condición de docente universitaria y a través de pequeñas investigaciones encargadas a mis estudiantes, he venido observando que los problemas empresariales siguen siendo los mismos desde hace aproximadamente veinte años: apertura de negocios que en un santiamén cierran, reestructuraciones constantes, rotación de personal, insatisfacción laboral, quejas de los empleados ante la ausencia de estímulos, absentismo laboral, estilos de dirección vertical, entre otros…

Según los autores de dichos artículos achacan el problema a estilos de dirección; sin embargo esa aseveración me estimula a formular muchas preguntas dado que si el problema es de estilo de dirección, fácilmente se podría resolver. ¿Un cambio de directivo sería lo adecuado? ¿qué requisitos y procedimientos de selección y contratación se utiliza para elegir a los “líderes”? ¿cómo se llega a la dirección de una empresa? Y finalmente, ¿se puede estar al frente de una empresa sin ser profesional de las ciencias administrativas y económicas?. Seguramente dirán que sí, pero hasta ahora cuáles han sido los resultados?.

Pienso que un profesional para ejercer su profesión por simple lógica pasa por un proceso especial de formación y desarrollo. Veamos el ejemplo del médico, es condición sine qua non para poder ejercer la profesión estar preparado y capacitado para diagnosticar enfermedades o prevenirlas y para lograrlo tuvo que pasar entre 5 ó 10 años estudiando, analizando y conociendo la composición física, psíquica y fisiológica del cuerpo humano, más un período de tiempo en prácticas sociales; solamente después estará en condiciones de realizar diagnósticos y ofrecer el tratamiento adecuado.

De igual manera un chef debe saber y gustar de cocinar, del balance y composición nutricional de los alimentos, de la estética culinaria, entre otras cosas, sólo de esa manera podría esperar ser un profesional de la cocina, no basta con poner el huevo en la sartén.

En consecuencia, de ninguna manera ni el médico, ni el chef, ni el abogado, ni el periodista, pueden llegar a ejercer si no pasa por un proceso de formación científico-técnica y práctica, de lo contrario estarían enfrascados en prácticas de “prueba y error”, por lo tanto, ¿cuáles serían las consecuencias? reza un dicho nica “zapatero a tus zapatos”. No se niega la posibilidad de que aparezcan personas con capacidades excepcionales suficientes como para dirigir empresas, pero lamentablemente no se puede estar atribuyendo a la casualidad, son hechos reales.

Desde la perspectiva empresarial, ¿qué está ocurriendo?: directivos de empresas sin formación empresarial con un estilo de trabajo muy pragmático y poco o nada científico, decisiones basadas en la “prueba y el error” y asentados en la experiencia (de la cual hay poco que aprender, por cuanto se ha dicho anteriormente que poco se ha cambiado), a esto se le suma el hecho de copiar textualmente experiencias y modelos de decisión de otros países y regiones del mundo que nada tienen que ver con nuestra cultura, nuestros valores, nuestra idiosincrasia.

La administración de empresas es una ciencia que se vale de herramientas y métodos científico-técnicos para la toma de decisiones que conjuntamente a la práctica permiten tomar las decisiones óptimas y adecuadas, hasta cierto punto. Como tal, es una profesión y por ello se ofrece esta carrera en todas las partes del mundo, por tanto, un gestor de recursos requiere de años de formación universitaria especializada y de continua capacitación profesional, no basta con la intuición y practicismo o en experiencias basadas en la ignorancia.

Un estudioso de las ciencias administrativas sostiene que hay tres requisitos básicos que debe cumplir una persona para aspirar la dirección de una organización de manera eficiente y eficaz : 1) La capacidad conceptual para identificar, interpretar y sintetizar correctamente los problemas, 2) las capacidades técnicas suficientes para conocer la naturaleza del problema y su posterior solución y 3) la capacidad humana para entender y sobrellevar las necesidades de los empleados y el sentido común.

Si a ello agregamos que los cambios que acontecen en el mundo empresarial van a una velocidad excepcional, nos daremos cuenta por tanto, que existe una demanda latente de nuevos instrumentos, herramientas y técnicas de trabajo para la toma de decisiones correctas.

LOS GERENTES QUE TRIUNFAN: ALGO ADICIONAL EN QUÉ PENSAR…

La otra cara de la moneda es que, además de cumplir con estas condiciones, hay que señalar otras cualidades que completan a un gerente de éxito; la visión que permite ver más allá del horizonte, ser negociadores en lugar de alimentar el conflicto, maestros por excelencia al conducir personas, flexibles en las propuestas y una mentalidad abierta hacia el cambio, componen la batería de cualidades de los buenos gerentes que requieren las empresas modernas. Un conjunto de valores ofrecerán el acabado perfecto del máximo gestor de recursos: disciplina, honestidad, responsabilidad, entre otros.

Basados en resultados de investigaciones sobre “gerentes de éxitos” se han encontrado que existe un “barómetro de aptitudes” para medir el potencial administrativo disponible, tomando en cuenta que no existe una lista generalmente aceptada de las cualidades necesarias para ser exitoso en la que converjan todos los expertos, pero investigaciones realizadas muestran que hay otras características consideradas como factores “positivos” (que sustentan esta opinión) cuando se evalúa personas para puestos administrativos, entre las que apuntan: la inteligencia, la educación, incluyendo la categoría o alta jerarquía dentro del grupo, así como un líder dentro de las actividades extracurriculares, amplios intereses analíticos y capacidades y las características personales.

Si se tratara al menos de considerar y ser prácticos en estos aspectos, sólo así se podrían corregir las múltiples quejas empresariales. Seguramente los empresarios se preguntarán: ¿qué quejas? La queja silenciosa que se expresa en el estancamiento de sus empresas, en el descenso significativo de sus ventas, la disminución de la productividad del trabajo, en altas rotaciones de personal, en la pérdida de clientes (justificados por la recesión económica) y peor aún por los lamentos del mercado ante el maltrato recibido por el servicio prestado y que a la fecha no lo escucha el empresario.

Entonces ¿cómo hablar de calidad total si aún encontramos resistencia a cambiar de actitud? ¿cómo hablar de competitividad, si adentro no somos competitivos? ¿cómo vender si desconocemos el camino correcto para hacerlo? ¿cómo encontrar clientes satisfechos, si no se conoce lo que quieren? ¿cómo hablar de calidad total, si la calidad de la gestión no se alcanza? ¿cómo hablar hacia afuera si ni siquiera vemos hacia adentro de nosotros mismos?

* Docente Universitaria
Departamento de Dirección Empresarial.
Universidad Centroamericana.
[email protected]  

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