Néstor Avendaño.

“Boom” de los créditos se origina en 1993

José Adán Silva [email protected] Los efectos del excesivo incremento de deudas y la pérdida de la capacidad de adquisición del salario real por parte de los nicaragüenses, se evidencia en las demandas, embargos, juicios ejecutivos y pérdidas de propiedades, que se vienen observando con más énfasis en los últimos meses, afirmó el economista Néstor Avendaño, […]

José Adán Silva [email protected]

Los efectos del excesivo incremento de deudas y la pérdida de la capacidad de adquisición del salario real por parte de los nicaragüenses, se evidencia en las demandas, embargos, juicios ejecutivos y pérdidas de propiedades, que se vienen observando con más énfasis en los últimos meses, afirmó el economista Néstor Avendaño, director interino de la Fundación Internacional para el Desafío Global (FIDEG).

“Son situaciones que ahora se ven comunes, pero nadie hace nada”, señaló Avendaño, quien apuntó que el “boom” de los créditos se registra desde 1993. Pero, al otro lado de la acera, no hay que olvidar que el desempleo es fuerte en Nicaragua.

Según sus cálculos, cerca del 25 por ciento de la Población Económicamente Activa no está trabajando. “Hablamos de aproximadamente 460 mil nicaragüenses que no generan ingresos pero sí consumen porque tienen necesidades básicas que satisfacer… ¿y cómo la hacen? Al crédito, al fiado… creando nuevas deudas”, apuntó.

Avendaño agregó que en el caso del préstamo para consumo personal, tanto el otorgado por la banca así como vía tarjetas de créditos, son reflejos del bajo nivel de ingreso que tiene la población para adquirir de contado sus necesidades.

También mencionó que también han ayudado a que se incrementen las deudas personales, la tasa de interés “demasiado elevada” que existe en el Sistema Financiero Nacional, y los impuestos e intereses cobrados vía tarjetas de créditos.

RAZONES EXTERNAS

No obstante, agregó, “en el problema de la deuda hay responsabilidades compartidas, la de los deudores y los acreedores; el deudor no es el único culpable ante una situación de no pago”.

Avendaño, finalmente, apuntó que la sensación de que las deudas han subido o que el dinero ya no alcanza, se debe a “razones exógenas al mercado”.

“La caída del precio del café ha puesto en graves problemas a los cafetaleros en el pago de sus compromisos financieros con la banca, y cuando la banca ve aumentar su cartera de créditos en mora, se genera un efecto de iliquidez”.

EL «BOOM» CREDICIO

Según Avendaño, el “boom” de los créditos y las deudas se presenta a partir de 1993. “La concesión de préstamos se elevó del 30 por ciento en 1993, a casi 62 por ciento en 1997. Los créditos se hacían casi como en mercado persa, con colocación de vehículos, compra de electrodomésticos y promesas”.  

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