- Era un tomador consuetudinario que posiblemente murió de cirrosis
Mario J. Saavedra C. y Pedro Vindell [email protected]
Debido a una fuerte fetidez que dominó el ambiente hasta en extensión de una manzana del Barrio Martha Quezada, de Managua, fue descubierto ayer casi al mediodía, el cadáver de Manuel López Cruz, de 55 años, quien se encontraba en su habitación presentando una lesión en su cara y rodeado de un charco de sangre.
De acuerdo a las versiones preliminares de las investigaciones policiales y declaraciones de los vecinos, López Cruz tenía al menos 72 horas de haber muerto, pues estaba en avanzado estado de descomposición.
López Cruz vestía un pantalón negro y sin camisa, por lo que se le notaban grandes ampollas en su estómago, donde la sangre brotaba del cuerpo exánime.
A pesar que en la habitación había una cama matrimonial, el cadáver estaba tendido en el piso.
Se descartó mano criminal porque en la vivienda había ropa colgada de un alambre y otras pertenencias que no fueron tocadas. Según los vecinos, la puerta fue empujada por un carretonero que llegó a botar una basura que estaba amontonada en el patio de la vivienda.
Según María Lourdes Jarquín, vecina del ahora occiso, el hombre vivía solo desde hace unos treinta años en el inmueble, ubicado del cine Cabrera 1 cuadra arriba, 2 cuadras al sur en Managua. Trabajaba como pintor, pero era adicto a las bebidas alcohólicas.
Francisco Jarquín, otro vecino, explicó que López Cruz ”siempre venía tomado. La última vez que lo vi llegar fue a eso de las 6:00 de la tarde del viernes. Creíamos que había algún ratón muerto porque vimos millares de moscas azules dentro de la casa”, relató.
Las nietas del fallecido, Brenda Verónica López Jirón, de 15 años y Johana López Jirón, de 17, afirmaron que su abuelo actualmente no trabajaba, porque tenía muchos años de tomar licor y por esa razón no vivía con su familia.