Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
La situación de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) es bastante crítica, pues tienen una capacidad de producción sólo para el mercado local, con una calidad no estandarizada y con una tecnología obsoleta o inexistente.
Esta situación provoca que no exista estandarización y suficientes volúmenes de producción.
Los costos de producción son tan altos que hacen que la producción se vuelva poco competitiva, asegura Mario Davide Parrilli, ex consultor del Instituto de Investigación y Desarrollo Universidad Centroamericana (Nitlapan).
Parrilli, quien realizó por años estudios de las Pymes en Nicaragua, explica que cuanto más se liberaliza el mercado hace que la competencia sea mayor y es entonces cuando se hace necesario modernizar la producción, para abaratar los costos de producción y mejorar la calidad de la misma.
Costa Rica, El Salvador y Guatemala son países que están a un nivel más avanzado en el sector de las Pymes, en comparación con el trabajo realizado en Nicaragua.
Para el especialista, el desarrollo de las Pymes en determinado país va a depender del tipo de políticas que se definan por su Gobierno. En el caso específico de Nicaragua esta política ha estado orientada al fomento de una economía agropecuaria, dejando por fuera al sector industrial como un sector productor de riqueza. “Esta situación provoca que la economía no esté integrada, es decir el sector industrial no se convierte en eje multiplicador de la producción agropecuaria, si éste existiera, la economía podría tener un mejor balance. Y así se desarrollarían una serie de servicios colaterales que permitan a la economía desarrollarse”, asegura Parrilli.
POLITICAS DEBEN DIFERENCIARSE
“Se debería razonar sobre una diferenciación de las políticas por tipo de empresas y sectores. En el caso de las Pymes, no todos los sectores son viables para desarrollar pequeñas empresas, éste es el caso de la producción de café y de lácteos”.
Sectores en donde la gran empresa tiene una ventaja competitiva enorme, pues ahí la maquinaria es más importante que el factor trabajo, asegura Parrilli.
En ambos ejemplos que el especialista cita se hace uso de maquinaria y equipo que abaratan los costos de producción, que estandarizan la misma y proporcionan cantidades fuertes de volúmenes, lo que hace posible la exportación de estos productos.
Sin embargo, menciona que hay otros sectores en el caso de Nicaragua donde la pequeña empresa tiene ventaja competitiva, pues la producción es muy compleja y se pude dividir el proceso de producción en 20 fases, tal a como es el caso de la mueblería y zapatería. “Y ahí la habilidad humana juega un papel más importante”, señala Parrilli.
Por otro lado se hace necesario que exista una estrategia de fomento que diferencie los tipos de empresas, por tamaño y capacidad productiva.
Pues para poder exportar se requiere desarrollar empresas más sólidas y especializadas. Y es ahí en donde se puede dar la vinculación entre la pequeña y mediana empresa, “a lo que se le llama efecto de arrastre”.
FALTA TRANSFERENCIA TECNOLOGICA
La falta de modernización y transferencia tecnológica han provocado que por años la pequeña y mediana empresa se mantenga con su estatus artesanal. Y manteniéndose así se mantiene con escasa capacidad de producción por volúmenes. Lo que en todo momento limitará los niveles de exportación.
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