- Gooden no pudo ser un “monstruo”
Edgard Tijerino M. [email protected]
Desde MIAMI.- Fue, desde su arranque, un impresionante fabricante de impactos… Era uno de esos pítcheres, que aparecen en pantalla con etiqueta de “Monstruos”… Cualquiera que lo veía, podía atreverse a calificarlo rápidamente como invencible, porque desde la colina parecía estar manejando todos los controles para desarticular a los bateadores.
El se paraba y pasaba el guante sobre su cabeza, luego, levantaba la pierna tan alto, que uno pensaba podría golpearse la frente con su rodilla… Lo hacía todo lentamente, majestuosamente, como Rusell Crowe moviéndose en la arena mostrando su espada… Gooden tenía una bola rápida deslizante que provocaba escalofríos, una curva tan sinuosa como las pistas de esquiar y un control admirable.
¿Recuerdan su aterrizaje en Broadway durante 1984?.. Aquel prospecto angosto y flexible, de apenas 19 años, capaz de combinar la serenidad de Tom Seaver y la bola rápida de Nolan Ryan, estuvo siempre rodeado de una brillantez cegadora mientras ganaba 17 juegos por nueve reveses estableciendo record de 276 ponches para un debutante. El indiscutible novato de ese año, continuó su asombroso crecimiento en el 85 con 24 victorias, 1.53 en efectividad y 268 ponches, en ruta hacia la conquista del Premio Cy Young.
Y todo eso, con sólo veinte años encima. Desde hacía largo rato, un pitcher no tomaba por asalto el béisbol, como Gooden lo había hecho… Su temporada de 17 victorias por solo seis reveses en e1 86, empujando a los Mets a los Play Offs y la Serie Mundial, indicaban que el diagnostico de futuro Salón de la Fama, era correcto.
Sorpréndanse. Ocho años después de sus primeras 58 victorias acumuladas en solo tres temporadas, “El Doc” se convirtió en un montón de escombros… Sus portentosas facultades y su fulgurante futuro se apagaron dramática y decepcionantemente entre el ruido de las botellas, las constantes lesiones de su brazo, una marcada indisciplina y la adicción por la cocaína.
Ciertamente la juventud es un tesoro divino: pero la falta de madurez para manejar las expectativas, a veces resulta fatal. El pitcher que casi forja un no hitter frente a los Cachorros a los 19 años de no ser por Keith Moreland, el mismo que a los veinte se convirtió en el mas joven ganador del Premio Cy Young, el brazo de los sliders mortíferos, en control impresionante y el dominio agobiante, fue suspendido por los Mets al comprobarse que seguía atrapado por la cocaína después de haber sido sometido a un tratamiento intenso contra el alcoholismo.
A los 29 años, Gooden pasó de ser el pitcher de futuro deslumbrante, a un pelotero oscurecido de pasado casi tenebroso que incluye cargos de asalto sexual, peleas con oficiales de policía y violaciones a programas antidrogas… Después de dos temporadas perdedoras con 10-13 y 12-15, Gooden registró 3-4 con un espantoso promedio en carreras limpias de 6.41.
CASI PERDIDO
Pareció un caso perdido., y efectivamente lo fue… El pitcher que a los 24 años había ganado 100 juegos, ni siquiera logró llegar a los 200… Desde 1991 nunca volvió a ganar 13 veces, y aunque construyó un no hitter lanzando para los Yanquis, se transformó en un pitcher cualquiera, un factor de inseguridad.
A los 36 años, hace unos días, después de haber descendido del estrellato a la mediocridad, Gooden le dijo “no más” al béisbol… No pudo ser lo suficientemente grande pese a disponer de todas las herramientas… Para él, todo fue tan súbito y fácil, que subestimó sus logros y no pudo controlar su estilo de vida.