Julio César Ráudez.

Julio Ráudez en Clase A

Edgard Rodríguez C. [email protected] Julio Ráudez, quien saltó a los primeros planos tras derrotar a EEUU en el Mundial de Italia en 1998, inicia hoy su tercera temporada en el béisbol profesional, luego de ser firmado por la organización de los Gigantes de San Francisco. El derecho, especialista en envíos de rompimiento y dueño de […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Julio Ráudez, quien saltó a los primeros planos tras derrotar a EEUU en el Mundial de Italia en 1998, inicia hoy su tercera temporada en el béisbol profesional, luego de ser firmado por la organización de los Gigantes de San Francisco.

El derecho, especialista en envíos de rompimiento y dueño de un llamativo control, ha sido asignado a los Gigantes de San José en la Liga de California (A alta) y desde hoy, se enfrascará en una lucha por hacer notorio y proyectarse.

“Estuve entrenando con el equipo de Doble A, pero hace una semana me dijeron que iba para San José y que quizá a mediados de temporada sea promovido, de acuerdo a lo que muestre en la liga”, señala Julio desde Scottdale, Arizona.

Después de ser firmado en 1999, Ráudez fue enviado a Venezuela, donde en un circuito de aprendizaje compiló récord de 7-2 y 0.74… El año pasado fue trasladado a EEUU y desde la colina del Salem Keizer, cerró con 5-1 y 5.51.

En la recta final de la temporada, Julio fue promovido al Bakersfield (A alta) situado en la misma Liga de California y concluyó con 3-0 y 3.46. Ahora retorna al mismo circuito y desde ahí espera proyectarse más en la organización.

“En los entrenamientos fui utilizado como relevista medio y cerrador. Creo que esa es la función que desarrollaré en San José… Lo más importante, es que me he sentido bien. El problema que tuve en el codo ya desapareció”, afirma.

Ráudez es un único lanzador latino que tendrá el staff de San José y asegura que para estos días, fue alto el número de jugadores hispanos que fueron retirados del sistema de ligas menores de la organización. Así que su meta es sostenerse con firmeza.

“La lucha es dura en este béisbol, pero yo siento que puedo batallar. Aquí ya saben que no soy un lanzador de poder, pero que curveo bien y con control. Me he mantenido en 88 y 89 millas y vamos a ver cuánto mejoro más adelante”, apunta.   

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