El desfile de perros disfrazados vistosamente, que hoy se realiza, es parte de las ofrendas en acción de gracias que centenares de devotos realizan a San Lázaro, patrono de los monimboseños, en Masaya.

San Lázaro: fervor, fiesta y tradición

Pagan promesas quemando candelas o llevando perros disfrazados ante la imagen Alfredo Dávila MéndezEspecial para LA PRENSA [email protected] La celebración de las festividades de San Lázaro, que hoy se realiza en Monimbó, Masaya, se remonta al siglo diecinueve, cuando esta región de Nicaragua, apenas se constituía como una pequeña villa. Cuentan los abuelos que por […]

  • Pagan promesas quemando
    candelas o llevando perros disfrazados ante la imagen

Alfredo Dávila MéndezEspecial para LA PRENSA [email protected]

La celebración de las festividades de San Lázaro, que hoy se realiza en Monimbó, Masaya, se remonta al siglo diecinueve, cuando esta región de Nicaragua, apenas se constituía como una pequeña villa.

Cuentan los abuelos que por aquella época una epidemia de cólera, llamada también peste negra, afectó la región, seguida de un mal de viruela; como resultado de estos males muchas personas perecieron.

El padre de la Iglesia Católica de María Magdalena de ese entonces, convocó a la población a congregarse en la Iglesia y elevar oraciones a San Lázaro. Desde entonces los pobladores de Monimbó organizan la celebración a esta milagrosa Imagen.

PROMESAS

Las festividades de San Lázaro se realizan todos los años durante la quinta semana de Cuaresma. Miles de promesantes pagan los favores recibidos de diferentes maneras. Estos van desde quemarle candelas, llevarle flores y milagros al Santo, hasta bañar de chicha a los niños que fueron librados de males en la piel, y llevar a los perros con vistosos disfraces ante la imagen, esto lo realizan en acción de gracias por haber librado a los canes de alguna enfermedad, porque según los dueños de los perros, el Santo también intercede por ellos ante Dios.

Tras escuchar la misa oficiada en el templo centenares de promesantes salen a los alrededores de la iglesia en busca de las famosas y apetecidas melcochas de Santa Teresa y los riquísimos nísperos rivenses, así como a degustar cualquier comida o bebida que muchos promesantes regalan a los visitantes, esto también es otra forma de pagarle promesas a San Lázaro.

Hoy en día miles de personas de diferentes regiones del país, así como turistas extranjeros, se congregan los sábados y domingos de la quinta semana de Cuaresma, en la Plaza Magdalena de la Iglesia del mismo nombre, para admirar esta tradición que según los mas viejos tiene ya más de doscientos años de existir.

FESTIVIDAD HA CAMBIADO

En el centro de la Plaza Magdalena encontramos a doña Norma González, reconocida en este ámbito por su pequeño negocio de candelas de sebo y nísperos rivenses. Ella cuenta que su trajín inicia a las cuatro de la mañana. Da gracias a Dios por haberle dado la dicha de iniciar un nuevo día, para luego aliñar la venta que ha de vender.

Con entusiasmo comienza a llamar a la clientela “¡venga marchante lleve nísperos o candelitas de sebo para Lazarito, lleve de estas hermosas para que quede contento!”, pregona.

Esta monimboseña recuerda con nostalgia el fervor y tradición religiosa de tiempos pasados y nos cuenta que en la actualidad las costumbres festivas han variado, ya que algunos vagos invaden la Iglesia a la hora de la homilía interrumpiéndola, “pero esos no son devotos, los vendedores cristianos celebran con oraciones este día dedicado al santo que una vez libró a este pueblo de algunos males”, afirma.  

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