Berlina de pasajeros en la Managua de 1912.

Cuando pica el deseo de disparar recuerdos

Alguien encendió una chispa y los recuerdos salieron disparados igual que toro encohetado Mario Fulvio Espinosa [email protected] Fue durante la noche del 16 de marzo pasado que celebramos la última tertulia en nuestra fantástica Peña del Viejo Solitario, local paradisíaco que abre sus puertas a los recordadores irredentos y que se ha convertido en la […]

  • Alguien encendió una chispa y los recuerdos salieron disparados igual que toro encohetado

Mario Fulvio Espinosa [email protected]

Fue durante la noche del 16 de marzo pasado que celebramos la última tertulia en nuestra fantástica Peña del Viejo Solitario, local paradisíaco que abre sus puertas a los recordadores irredentos y que se ha convertido en la mejor aventura social de los doce veteranos que allí nos damos cita.

Fue Benito Torres el que dijo que era el día de San Abraham y de eso se aprovechó Salvador Espinosa, para decir que lo único de Abraham que él había conocido era la famosa cantina del “Gato Abraham”, que estaba situada allá en las cercanías de la Pulpería El Infierno.

EVENTO DE RECUERDOS

Al escuchar lo anterior Manuel Eugarrios propuso la realización de un evento de recuerdos en bruto, sin comentarios, sobre las cosas que tuvo la vieja Managua, y para comenzar citó el tiste con anillo, el arroz aguado, el arroz con piña, el tibio, el fragante chocolate caliente, los tacos charro, los panecillos, el pozol con leche, la semilla de jícaro, la avena con leche y otros refrescos naturales que hoy se consideran en vías de extinción.

Exaltó los ánimos Manuel, pues de inmediato Alí Benito del Castillo ripostó evocando el atol de trigo, el motajatol, los yoltamales simples y rellenos, los perrerreques, el pan de queso, los jocotes cocidos, los huevos chimbos, el curbasá, los nacatamales pindongos y los de a cinco pesos, la tortilla con cuajada, las tortas leonesas y el pan francés.

Mi caro Sancho no se quedó atrás y trajo a colación las chibolas, la chicha embotellada de la Chipiona, las sodas de carretón, la leche achocolatada de La Salud, los icacos en miel, el garrapiñado, los turrones, las crispetas, los bolis, los bananos congelados, los helados, el raspado relleno, los tú y yo, el roling ping y la Kola Shaler.

Y SE OLVIDARON DEL “PEBRE”

Por su parte el ingeniero Bayardo Cuadra evocó los perros calientes del Trébol, el vigorón del Mercado, el mondongo de La Chumila, el chancho con yuca, la cabeza de chancho, las gelatinas Iglú, la chicha de coyol, la cajeta de zapoyol, el carao, los mimbros, las naranjas peladas, las conchas del Nilo Blanco, el maní de Tata Bucho, las bocas de El Guayacán, los trompos de Amador, las bocas del Chalecito y el cacao de donde La Chagua.

Para no cansar el cuento, desfilaron en boca de los contertulios los juegos antiguos como el boliyoyo, el omblígate, el saca manteca, las chibolas de vidrio, las manchas con trompo, las cometas, barriletes y lechuzas.

Yo hice el aporte del juego de la panameña y los valores que dábamos los cipotes a las envolturas de cigarrillos Esfinge, Valencia, Polar, Lucky Strike, Windsor, Viceroy y otros, aunque también se jugaban las figuritas con las estrellas del béisbol y los confites Cometa.

Se evocaron los coches, las carrozas fúnebres, los pasquines alquilados donde Chico Negro, los buses pelones, las patinetas de madera, los taxis gatos, el toro rabón, la Plaza del Caimito, los tocadiscos alquilados, los stains de cerveza del Gambrinus, los chacalines de Manuelón, los matinées del Domingo, las bacinillas cascadas, las garruchas, el remolín tin tin, el ipegüe, las botas ticas y otras cosas.

¿Y LA EMULSIÓN DE SCOTT?

Pasó La Caimana, el Azul de Prusia Cabeza de Indio, los huacales, el Jarabe de Rábano Yodado, las Píldoras Rosadas, el Agua de Buda, el Laxol, la vaselina por chelines, el Aceite de Hígado de Bacalao, el árnica, el albayalde, la Mejoral, el Lector Nicaragüense, la Cartilla Mantilla, el Silabario Catón, las niguas, los jelepates, el carbón y los carboneros, la caña fístula, el Tricófero de Barry y las melcochas.

¡Para qué tocamos aquel tema!…, pasamos la noche y no terminamos de mencionar los taburetes, los bultos de cuero, las tijeras de lona, los catres de hierro, los turco- circuitos… Porque en realidad los parroquianos de la Peña somos campeones en eso de arrastrar interminables cadenas de lejanías.  

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