La producción en Nicaragua

Es un hecho ampliamente conocido que Nicaragua produce muy poco. Los ingresos generados por la producción exportable alcanzan solamente para financiar un tercio de las importaciones. El resto tiene que ser cubierto con préstamos, donaciones y remesas. En otras palabras, el país consume mucho más de lo que produce, y ese no es un problema exclusivamente del Gobierno, sino —y principalmente— de todos los nicaragüenses; un problema de Nicaragua.

Puede decirse que Nicaragua vive como una persona que gana mil córdobas mensuales pero que gasta mil quinientos. ¿Qué tiene que hacer una persona para poder vivir así? Obviamente que para mantener ese nivel de gastos tiene que encontrar a alguien que le preste o le regale la diferencia entre sus ingresos y sus gastos. Eso, ni más ni menos, es lo que hace el país.

Pero una situación así no es sostenible en el largo plazo. La capacidad de endeudamiento tiene un límite que, en el caso de Nicaragua, es fijado por los organismos financieros internacionales y, al menos en teoría, tiene también que llegar el día en que los donantes se cansen de estar contribuyendo a la manutención de los nicaragüenses. Las remesas tienden a decrecer a través del tiempo en la medida en que van desapareciendo las personas a quienes los emigrantes desean enviarles dinero. La única forma de mantener o de aumentar el flujo de remesas es incrementando el éxodo de nicaragüenses, pero bien sabemos que la emigración no es más que una manifestación de la pobreza, y consecuentemente, no es la solución del problema.

La única solución real y verdadera que tiene Nicaragua y cualquier país del mundo para romper las ataduras de la miseria, para vivir mejor y para autosostenerse, es produciendo. No hay otra salida. Pero no se trata tampoco de producir cualquier cosa. Es asunto de producir aquello que el mundo quiera comprar y que el país pueda producir a un precio que permita obtener una ganancia.

La tarea de determinar qué es lo que el país puede y debe producir debe ser compartida por el sector privado y el gobierno. Esa tarea no se ha hecho. Los gobiernos, desde 1990 han estado concentrados en la parte fácil de buscar préstamos y donaciones. Ni qué decir del gobierno sandinista, que fue el que introdujo a Nicaragua el vicio de vivir de la caridad mundial. El sector privado, por su parte, no ha dado muestras de mayor creatividad y se ha empecinado en seguir produciendo lo mismo de siempre, con la misma tecnología, y sin tomar en cuenta las tendencias del mercado mundial.

Y cuando un producto de exportación entra en problemas, como en el caso del café, por ejemplo, se le exigen “soluciones” al Gobierno que, en realidad, no son tales, sino más bien posposiciones del problema. Los precios del café actualmente están deprimidos, pero a diferencia de las caídas de precio temporales del pasado, producto de factores climáticos como heladas en el Brasil, esta vez la caída del precio se debe a la superproducción del grano en otros países. Así vemos que Brasil está produciendo grandes cantidades en áreas bajas donde las probabilidades de heladas son prácticamente inexistentes, y Viet Nam ha aumentado tanto su producción que ha desplazado a Colombia como segundo productor más grande del mundo. En Nicaragua no sólo tenemos costos altos de producción sino que también somos ineficientes, o sea, que nuestro monto de producción por área de cultivo es bajo en relación al de otros países.

La solución real y permanente de los caficultores es la diversificación. Tienen que dejar de ser sólo productores de café y convertirse en empresarios agrícolas que cuentan con un activo —la tierra— al cual deben sacarle el máximo posible de rendimiento. Es cierto que eso no se logra de la noche a la mañana, pero en algún momento hay que empezar, y ese momento es ahora mismo.

Así como se ha empezado a discutir abiertamente la posibilidad de la dolarización oficial de la economía, alguien debería asimismo convocar a un debate amplio para discutir sobre lo que se debe hacer para diversificar y aumentar la producción exportable de Nicaragua.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí