Por medio del diario LA PRENSA, expongo el terrible drama que estoy pasando.
Soy cubano, nacionalizado en los Estados Unidos de Norteamérica, residí en el Estado de California por casi 18 años. Me encuentro retenido en las oficinas de Migración y Extranjería, por estar ilegal en Nicaragua y vivir junto a mi esposa e hijos de nacionalidad nicaragüense.
He venido a trabajar y a sostener a mi familia honestamente, pues no podía dejar morir a mis hijos de hambre y quedarme feliz en los Estados Unidos.
Fui detenido por Migración y Extranjería al tratar de tramitar los pasaportes de mis hijos.
Quisiera saber si mi pena es tan grave como para venir a parar a la cárcel, y si la ley así lo prescribe, podría corregirse, pues creo que castigar a un padre separándolo de su familia y dejar a sus hijos sufriendo no guarda relación con la falta cometida.
Reconozco que soy un americano inmigrante ilegal, pero honrado, pues no he matado, no he robado a nadie. Ruego a las autoridades correspondientes intervengan y ayuden a mis hijos de 3 y 7 años de edad, a reunirse con su padre que tanto los ama y a una madre y esposa reunirse con su esposo que también la ama.
Debido a mi delicado estado de salud estoy en estos momentos en el Hospital Lenín Fonseca. La dirección de mi casa es del Hospital Manolo Morales 1 cuadra al sur, 3 cuadras al oeste, y 25 varas al norte, Barrio Pantasma. Preguntar por mi esposa Maurita Crawford López.
Dios les bendiga.
Anthony Staten Duke.