Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]
Dos de los tres magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua, decidieron modificar la sentencia del Juez Séptimo de Distrito del Crimen de Managua, que había sobreseído definitivamente a Pablo Antonio Cuadra Miranda, por el presunto delito de homicidio frustrado contra Juan Carlos Montealegre Lacayo, y dictaron auto de segura y formal prisión contra Cuadra por considerar que quedó demostrado el cuerpo del delito y la delincuencia del indiciado.
ESPERA ABSOLUCIÓN DE JURADO DE CONCIENCIA
Cuadra calificó la sentencia como una aberración jurídica de los magistrados porque a su criterio no se demostró el cuerpo del delito ni la delincuencia y espera que un jurado de conciencia lo absuelva.
“Esto es una aberración jurídica que violenta todas las normas de un proceso judicial. Estoy bastante sorprendido”, expresó Cuadra que agregó estar dispuesto a ir a la cárcel si ordenan su detención.
Mientras, Montealegre dijo que se sentía satisfecho en parte con la sentencia del Tribunal de Apelaciones porque había “brillado la justicia en Nicaragua y ahora los nicaragüenses pueden tener más confianza en el sistema judicial”.
CASO SURGIÓ POR CUSTODIA DE MENOR
Este caso está relacionado a la disputa que han sostenido Montealegre y Geraldine Richardson por la custodia del menor Christoher Montealegre Richardson, nacido del matrimonio de éstos y que se convirtió en un conflicto intrafamiliar que desembocó en los supuestos hechos de homicidio culposo cuando Montealegre llegó a buscar a su hijo a la casa donde estaba su ex esposa con su hijo y de algún lugar salieron disparos que impactaron en su vehículo. Estos hechos ocurrieron el nueve de marzo de 1999.
La presidenta de la Sala Penal Primera del Tribunal de Apelaciones, Marta Lacayo Saballos, disintió de sus colegas, Silvia Rosales y Enrique Chavarría y expresó en la sentencia que no existe una relación de hechos claros del fondo del asunto y deja entrever que la Policía no realizó una investigación completa y exhaustiva de los hechos.
Afirma además que la declaración de Montealegre es contradictoria y que el único testigo de cargo presentado por éste, Ramón Enrique Marín Serrano, dijo “muy poco” ante el juez al igual que en la Policía.
Lacayo se plantea la interrogante sobre el hecho que el disparo que impactó en el vehículo de Montealegre era una bala calibre nueve milímetros y días después la Policía incautó en casa de Geraldine y Cuadra una pistola calibre 22.
Agrega el disentimiento de Lacayo que la inspección judicial no arrojó ningún elemento de prueba, que los disparos pudieron ser realizados por Richardson, quien es directamente la afectada en la relación con Montealegre y su menor hijo.