Federico Dueñas
En la última semana salieron a la luz pública dos resultados de encuestas de opinión pública sobre la intención del voto de la ciudadanía, de cara a las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en noviembre próximo; CID-Gallup y Cinco.
El resultado de ambos sondeos son bastante favorables al candidato frentista, muy por encima de los demás candidatos. ¡Esto me preocupa seriamente!.
Estamos a ocho meses de las elecciones y, si Daniel Ortega mantiene a su favor la intención de voto que reflejan estas encuestas, tendremos que aceptar lo inaudito, que el FSLN llegue al poder nuevamente, pero ahora no apoyado por la carnavalesca ilusión y el romanticismo masivo del 79, sino por el voto secreto del ciudadano, unos por conveniencia, la mayoría de ellos militantes sandinistas, algunos por repudio al gobierno actual, otros porque no vivieron o ya no recuerdan la Negra Década, y los demás por razones múltiples de poca importancia.
Preguntémonos con honestidad, sin emociones, si esta intención de voto no es un producto meramente visceral, ya hubo la experiencia en el 90 de que las encuestas no necesariamente reflejan la realidad a la hora final del voto en la urna. En ese tiempo el danielismo contaba con el profundo temor que inspiraba el Ministerio del Interior en la población y con los inagotables recursos económicos, organizativos y medios de transporte y comunicación del Estado para su propaganda política, no obstante, todo eso “El güegüense” les pasó la factura.
Estos sondeos pueden también reflejar el bajo perfil de los demás candidatos a la presidencia ante la ciudadanía. Un pueblo tan politizado, tan maltratado ,difícilmente cree en una auténtica democracia.¿No hay confianza en los candidatos?.¿Desconocimiento, descontento?. Algo está pasando, que no se puede explicar, ¿Qué diría un experto, un sociólogo político sobre el fenómeno de las elecciones en Nicaragua?. Lo más lamentable es que Nicaragua como nación, cada día va más hacia el caos económico, el gobierno, que supuestamente tiene el compromiso de dirigir hacia rumbos de bonanza y prosperidad, se enrumba únicamente al beneficio de la clase política en el poder atropellando en el camino a todas las leyes, sin importar opiniones de nacionales y extranjeros.
La población es testigo muda y victima de los desmanes y abusos de la actual argolla política, sólo recordar los sueldazos y “Dietas” de los altos funcionarios y Ministros, las múltiples quiebras bancarias, los millonarios desfalcos, las vergonzosas y burlescas (creo van cuatro) licitaciones internacionales de Entel, el abierto desprecio presidencial a los hombres de Prensa, los abusos y “raterías”incontables.
Es un hecho que quienes votaron por el PLC en el 96, se sienten traicionados, engañados y defraudados. Pero de eso a irse hasta el extremo de apoyar al danielismo hay una distancia abismal, no hay que dejarse llevar por el embate de las entrañas, hay que pensar en el futuro del país, de nuestros descendientes, hay que votar a conciencia y con conciencia. Daniel no demuestra arrepentimiento alguno por los abusos e injusticias del sandinismo no se compadece de las victimas de la “Piñata”, lo más importante… no habla de democracia.
No sé que opine usted, apreciable lector, pero a mí sí me preocupa que Daniel tenga tan alto índice de aceptación en las encuestas. ¡Patria Libre o Morir!.