La misión no ha concluido

Clemente F. Guido*

He leído con mucho interés y satisfacción el Editorial del Diario LA PRENSA, S.A. correspondiente al martes 27 de marzo del año en curso, dedicado a valorar la importancia del descubrimiento de los restos óseos de los tres primeros obispos católicos de Nicaragua, en las Ruinas de León Viejo, así como los ceremoniales nacionales celebrados en las Diócesis de Managua, Granada, Estelí y León en la semana comprendida del 18 al 23 de marzo recién pasado.

Aprovecho para felicitar a este importante medio de comunicación social, por la cobertura y seguimiento periodístico que dieron a este descubrimiento desde que se dio a conocer las posibilidades del mismo, y luego cuando ya se confirmó por la Comisión Nacional Dictaminadora.

Estas líneas pretenden solamente agregar al Editorial de LA PRENSA S.A, que la misión de valorar y poner en conocimiento de las actuales generaciones de nicaragüenses, el papel y la misión de la Iglesia Católica en los principios de la constitución de nuestra nacionalidad nicaragüense enraizada en pleno Siglo XVI, sigue, no ha concluido, pues a estos primeros obispos que les correspondió tan digna labor de protección de las comunidades indígenas frente a los abusos y excesos de las Autoridades Reales Españolas que nos gobernaron como Provincia en el Siglo XVI, todavía no les conocemos.

Comencemos por reconocer que de cada uno de ellos (Osorio, Mendavía y Valdivieso), solamente sabemos lo que nos permite conocer la documentación legada por el Ilustre Maestro Andrés Vega Bolaños, en la Colección Somoza. Limitando nuestros conocimientos al momento de sus postulaciones ante la Corona de Carlos V, sus aceptaciones de parte del Papa y algunas noticias de su Pastoral en Nicaragua, siendo más nutrida la información del Obispo Valdivieso por sus doce epístolas y trágica muerte. Sin embargo, ignoramos todo sobre sus formaciones teológicas y sacerdotales en la Europa del Siglo XVI inmersa en tantos y tan significativos cambios políticos, económicos, sociales y hasta filosóficos, como los que experimentaba.

Sí tenemos un desafío y una misión no concluida: Rescatar las biografías completas de estos tres obispos fundadores de la Institución Católica en Nicaragua, y procurar saber más sobre sus antecesores, como bien dice el Editorial, refiriéndose al Presbítero Agüero, primero en bautizar indígenas a la Fe Católica en las tierras de Nicarao, Diriangén y Agateyte.

Concluyo estas breves líneas, proponiendo una idea que tal vez pudiera resultar en el mediano plazo, como es la creación de parte de la Iglesia Católica nicaragüense, de un Instituto de Historia Eclesiástica, cuyos propósitos y objetivos fundamentales serían la búsqueda del conocimiento histórico de las raíces coloniales de la Institución Católica en Nicaragua, así como sus expresiones populares a través del arte y el folclore sustantivos de las Fiestas Patronales de cada pueblo de Nicaragua; pudiendo además servir de instrumento para la identificación y protección del Patrimonio Religioso de Nicaragua.

Estoy a la orden de mi Iglesia.

* El autor es director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC).  

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