Martín Duclant*
Por mucho tiempo nos hemos alimentado de basura, y ahora estamos contaminados. Si no lo cree, compruebe usted los síntomas.
Las buenas noticias han desaparecido de “la prensa”. No es que hayan desaparecido, lo que sucede es que ya nadie las lee, a nadie llaman la atención, ya no son “noticia”. A nuestra sociedad le encanta emborracharse de morbo, de lo sucio y lo escandaloso, y para que algo llame realmente la atención, tiene que estar chorreado de sangre o de depravación.
Para darse cuenta de lo que nos está ocurriendo, sugiero que haga usted el siguiente experimento: tome a su mascota y retírele su plato de comida por dos días. Una vez que se encuentre realmente hambriento, entonces ponga en su plato de comida carne podrida, lodo y diez hojas de periódico partidas en pedacitos. Continúe alimentando a su mascota de esta manera durante una semana.
Después de una semana, observe bien a su mascota, si es que todavía vive, y se dará cuenta que la alimentación a base de basura le ha causado infecciones irreversibles, una gran contaminación dentro y fuera, y no queda más que esperar a que le llegue la muerte.
Yo creo que lo mismo sucede a nuestro interior y a nuestras ideas si todos los días las alimentamos con basura. Habrá a quien le guste la basura con miel, a quién con chocolate, a quién con salsa de chile o acompañada de un buen queso…, pero todos la comemos diariamente en “la prensa” y en la televisión. No somos capaces de ver lo positivo porque no nos parece sustancioso. Entonces buscamos el punto negro, aunque para encontrarlo haya que mentir, o que negar de manera ridícula cosas evidentes.
En el último vídeo de Madonna transmitido por MTV, aparece una serie de acciones violentas. En una de ellas, Madonna sube al auto bruscamente a su abuela muy anciana, le abrocha el cinturón de seguridad y acto seguido acelera para chocar deliberadamente contra otro coche, en el que tres varones, en lugar de molestarse por el choque, hacen gestos insinuadores a Madonna… ¡y estos son los vídeoclips que nos deleitan! Hemos estado comiendo basura por mucho tiempo y ya estamos contaminados.
Otro ejemplo de nuestra contaminación es publicar en primera plana la noticia de la denuncia de violaciones a religiosas en África. Algunos periódicos dicen que la religiosa que levanta la denuncia es Sor Marie McDonald, otros periódicos dicen que se trata de María O’Donohue, y otros de Maura O’Donohue, pero a nadie se le escapa decir, recalcar y pregonar machaconamente que al menos 50 monjas han sido víctimas de violaciones por parte de sacerdotes. Por la redacción sensacionalista de este tipo de noticias, cualquier lector se puede imaginar a hordas y hordas de sacerdotes violadores y a todos los conventos de monjas repletos de víctimas. Cuando en realidad, estas casi 50 víctimas representan el 0.005% de todas las religiosas que sin que nadie les pague, ni las felicite, viven en castidad porque así lo eligieron. Pero eso no es noticia, como tampoco fue noticia la beatificación, el pasado 11 de marzo, de los 233 mártires españoles que dieron su vida por Cristo hace 60 años. Si uno de esos personajes hubiera apostatado de manera escandalosa, su historia habría suscitado ríos y ríos de tinta en las primeras páginas de todos los periódicos, pero su real heroísmo, no es noticia.
Si Ud. ya se ha dado cuenta de toda la basura que ha comido, le recomiendo que vaya a un buen médico, y sobre todo, aprenda a leer con criterio y sentido positivo lo que cae en sus manos. En realidad no todo es basura, pero hay que estar sano para descubrirlo.
* Reproducido de la revista Mujer Nueva.