EFE
LONDRES.- El gobierno británico cree que la actual epidemia de fiebre aftosa que afecta al Reino Unido pudo haber tenido su origen en la importación ilegal de carne contaminada para su posible uso en restaurantes chinos.
Las autoridades británicas investigan la posibilidad de que la carne entrara procedente de algún país del Lejano Oriente para ser utilizada en restaurantes chinos del noreste de Inglaterra, la zona donde se cree que comenzó la epizootia (epidemia entre animales).
Al parecer, los restos de esa carne se emplearon para alimentar cerdos en una granja de la localidad de Heddon-on-the-Wall, en Northumberland (noreste de Inglaterra).
Se espera que el ministro británico de Agricultura, Nick Brown, informe de los detalles de estas pesquisas esta tarde en la Cámara de los Comunes del Parlamento.
“Nick Brown dirá que la fiebre aftosa pudo haber entrado en el país a través de la importación ilegal de carne”, dijo un portavoz de Downing Street, residencia oficial del primer ministro, Tony Blair.
Según la prensa británica, Brown hará saber a los diputados que la epizootia de aftosa no se habría producido si los restos de comida para cerdos se hubieran hervido a cien grados centígrados, temperatura necesaria para matar el virus.
Se espera que Brown dé a conocer medidas nuevas para controlar el mal, como restricciones en el traslado de ovejas por todo el país y la prohibición de ciertos alimentos para cerdos.
Fuentes oficiales británicas han puntualizado que la importación ilegal de carne para servir en los restaurantes es un delito.
El profesor Alex Donaldson, del Instituto de Salud Animal de Pirbright, en Surrey (en las afueras de Londres), ha señalado que la fiebre aftosa es común en algunos países del sureste asiático.
Mientras, el primer ministro británico, Tony Blair, no descartó este martes, la posibilidad de que su gobierno cambie la política para combatir la aftosa y acepte la vacunación del ganado.
En unas declaraciones a Radio 4 de la BBC, Blair admitió que algunas opciones que hace un tiempo eran impensables para controlar la enfermedad, pueden estar ahora “en la agenda”.
“Hace unos días, esto era considerado en general algo imposible por gran parte de la comunidad rural”, insistió el primer ministro, quien recalcó que la vacunación de los animales puede tener consecuencias para la industria de la ganadería en el futuro.
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