Deseo referirme a su artículo de primera plana del miércoles 21 de marzo de 2001, titulado “Terrorista vivió en Nicaragua”.
Lamento mucho que un diario con el profesionalismo de LA PRENSA haya escogido un titular tan incendiario para alguien que fue enjuiciada por un tribunal “Kanguro” ante jueces militares fujimoristas, cuya identidad era desconocida ya que llevaban capuchas. El abogado defensor de Lori Berenson es uno de los juristas más distinguidos de los Estados Unidos, el ex fiscal general de la nación Ramsey Clark.
El que el juicio militar fue anulado más el hecho de que apenas comienza un nuevo juicio ante un tribunal civil (no militar), debería ser motivo suficiente para presumir la inocencia de la indiciada. Esto sin tomar en cuenta que el propio gobierno de los Estados Unidos ha intervenido en el caso en favor de la señorita Berenson.
¿O es que la lógica del diario LA PRENSA es que la persona es culpable antes que un tribunal la juzgue? La misma Biblia dice: “¿condena nuestra ley a un hombre sin antes oírle?” ¿Acaso desean ustedes sugerir que la visita de la señorita Berenson a Nicaragua es prueba de su culpabilidad? También estuvieron en Nicaragua más de 98 mil ciudadanos estadounidenses cuando el gobierno sandinista estuvo en el poder. Vinieron atraídos por el ejemplo heróico de construir una democracia popular, esfuerzo que fue ahogado en sangre por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y sus aliados locales.
Titulares incendiarios como ese de llamar terrorista a una periodista norteamericana más bien desprestigian a su diario y rememoran los titulares del periódico que diariamente denigraba con ese mismo lenguaje incendiario al Mártir de las Libertades Públicas, Dr. Pedro Joaquín Chamorro.
Carlos A. Escorcia Polanco
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