Hijalmar Padilla [email protected]
Uno de los mejores futbolistas de la década de los años 80, Alex Argüello, ahora pasa sus días en un barco. Quien durante casi dos decenios de su vida dio todo por el fútbol sin pedir ninguna remuneración económica por su sacrificio y sudor sobre la cancha, hoy lucha por su supervivencia a bordo del barco langostero “Víctor Manuel”.
Lo hace tras debutar en su primera aventura marítima en el “Miss Ninoska” propiedad de la empresa J. S Chamorro, con sede en Bluefields.
“Me da pesar. Lo que más me duele es no haber terminado mi carrera, quería la licenciatura en computación”, dice Alejandro Humberto Argüello Roa.
Y no es que su presente trabajo sea denigrante o que este notable futbolista ande rebotando en la miseria.
De hecho nunca ha tenido una necesidad extrema, pero quiere cumplir con honor el deber natural de ganarse con el propio sudor de su frente el pan de cada día.
“El problema es que pasé como año y medio en el desempleo y no conseguía nada hasta que precisamente en marzo del año pasado los dueños del equipo El Tanque de la Liga de la Colonia 14 de Septiembre me ofrecieron esta única opción”, revela.
POR DESIDIA
A lo mejor y el futuro sea más promisorio adelante para Alex Argüello porque aspira a ser dueño de su propia empresa.
No obstante, las expectativas por gozar de mejores condiciones en estos momentos fueran verdaderamente reales si no parquea sus estudios universitarios al filo de la graduación cuando cursaba el cuarto año de licenciatura en computación en la UNAN-Managua.
“Fue por pura desidia que no continué. Como trabajaba y entrenaba, en vez de irme a meter a la sección de clases, me dirigía a mi casa”, revela.
“Después los pensum fueron cambiando y así perdí algo que ahora me hace mucha falta. Eso es lo que me está ‘jodiendo’. Ahora quién sabe si tenga tiempo para estudiar. Mejor me dedicó a la ‘chamba’ para educar a mi hija”, relata.
UN CHEQUEADOR
Este goleador que hizo delirar a los seguidores del Juventus en la final de 1994 frente al Real Estelí con un oportuno gol del empate, no necesita tener una computadora de frente para efectuar la labor que en la actualidad hace.
Un lapicero y una libreta bastan para llevar el conteo de las langostas que cada uno de los 20 ó 30 buzos a su cargo pesca durante tres faenas diarias a lo largo de entre 10 y 12 días en el propio corazón del océano.
Su faena, ahora con mayor experiencia, también consiste en llevar la logística del barco en el aseguramiento de la alimentación, el combustible y el hielo para la conservación del marisco capturado.
“El trabajo no está malo y se gana bien. Ahí hay billetes. Pero estar en el mar definitivamente es más duro que jugar fútbol. Ahí sólo se mira agua por donde uno dirija la vista”, indica con humor y melancolía.
NADA DEL FÚTBOL
Después de cinco años de haberse retirado del alto rendimiento, jugando sólo en el ámbito recreativo con el equipo Monseñor Lezcano, a Alex Argüello únicamente le queda de su deporte preferido la satisfacción de haber salido del país a conocer otros lugares y estrechar amistades.
“Jugué el fútbol por amor a la Patria, como se dice. No tengo nada. A mí me gustaría practicar este deporte en estos momentos que los jugadores devengan un buen salario”, se lamenta.
¿Un consejo para la nueva generación?-le sugerimos a Alex.
“Que si se van a dedicar a un deporte que hagan el mayor esfuerzo, porque por ejemplo, ahora el fútbol vale la pena. Que jueguen de verdad para llamar la atención y firmar un buen contrato. De esto se puede vivir y bien”.
PERFIL
Nombre: Alejandro Humberto Argüello Roa
Edad: 34 años
Ocupación: Chequeador en un barco
Hobby: Ver televisión y cuidar a su hija, Michelle Alejandra
Personajes: Sus padres Gustavo Argüello y Rosario Roa
Aspiración: Educar a su hija
LOGROS Y HAZAÑAS
Consiguió dos títulos de goleo, uno en segunda división en 1984 y otro en primera durante la temporada de 1986, siempre con el América. En primera conquistó la corona ofensiva logrando 16 anotaciones.
Comenzó a jugar fútbol a los 10 años de edad en Don Bosco, influenciado por la educación salesiana primaria de los curas españoles.
Perteneció a la Selección Nacional que ganó medalla de bronce en los III Juegos Centroamericanos de Guatemala en 1986.
Su mayor participación se dio en los desaparecidos torneos “Ricardo Morales Avilés”.
Jugó para el América, Bautista, Juventus y un poco para el Walter Ferretti, siempre en el papel de volante ofensivo.
Anotó el gol del empate 3-3 que le permitió al Juventus superar al Real Estelí por el Campeonato Nacional de la temporada 1993-94.
Durante tres ocasiones quedó como sublíder goleador en el fútbol de Primera División.
En Primera División fue tres veces campeón con el América y una con el Juventus. Con el América también ganó el título de Segunda División de ascenso.