Después de leer las declaraciones de Pedro Solórzano, de que en su caso como en el de muchos nicaragüenses le quedan tres opciones, realmente menciona sólo dos: o el pacto que lo ahoga y lo tiene entre la espada y la pared, o retirarse. Me duele, porque se perfilaba como un buen ‘auriga’. Esta carrera es dura, llena de trampas y golpes bajos y sólo con una voluntad como la de Ben Hur se llega hasta el final. Mis respetos para quienes todavía continúan en la carrera.
Carlos Montiel
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