Lorena Zamora*
A un año de camino en el programa de Apadrinamiento/amadrinamiento de Centros Escolares, lanzado a la Nación el 22 de noviembre de 1999, con 47 centros que forman parte de este esfuerzo, siete empresas más le dicen hoy a Nicaragua que están convencidas de que únicamente a través de la educación podemos superar la pobreza que hoy nos carcome y envuelve.
Ahora, Continental Airlines, Invernic, las 3F, Martha Isabel Barrios, Shell de Nicaragua, Nicafrance con su segundo centro escolar y el Hotel Intercontinental Managua, se han comprometido voluntariamente a apoyar en la manera de sus capacidades a escuelas donde asisten nuestros niños y niñas, parte del futuro de Nicaragua, aunque nosotros quizás no veremos los frutos, porque la educación no se puede obtener de la noche a la mañana; es un proceso de maduración, de aprendizaje, de manejar la información, de conocer sus habilidades y vocación, y buscar las oportunidades para desarrollarlas.
Estamos convencidos de que nuestros negocios no se hacen aislados de la realidad nacional e internacional. Nuestro éxito depende del éxito de la nación y de cómo esta logre articularse en el tinglado internacional de globalización. Podemos saborear éxitos individuales, pero no es hasta que el desarrollo sea generalizado que tendremos los resultados por todos esperados.
Hoy sufrimos la desaceleración económica que se agudiza por la caída de los precios de todos nuestros productos de exportación, que lamentablemente coincide con la subida del precio del petróleo. Mientras el salario nacional baja, los costos de operación del país suben y en consecuencia todos somos más pobres, afectando primero a los sectores más vulnerables. En estas condiciones tenemos que competir internacionalmente. Esto significa que tenemos que producir el doble de nuestros productos de exportación para poder subsistir y en paralelo trabajar por una reconversión de nuestra economía que, ya sabemos, podría ser el turismo y la utilización de nuestra privilegiada posición geográfica. Por si fueran pocos los desafíos para la región, para el 2005 se espera hayan concluido las negociaciones del ALCA, Area de Libre Comercio de las Américas, y tenemos que empezar a prepararnos para que sus efectos sean positivos para Nicaragua. No podemos quedarnos con los brazos cruzados.
Todos sabemos que el riesgo país se calcula por la combinación de factores tales como el Producto Interno Bruto, la tasa de inflación y el indice de población con estudios de secundaria. Estamos convencidos que Nicaragua necesita invertir en educación y por eso continuamos con nuestro aporte al sector, promoviendo este programa de apadrinamiento/amadrinamiento de centros escolares, hasta que se multiplique y se sumen a él todos los sectores económicos de la nación, cuando se haya comprendido que no podremos romper el círculo de la pobreza sin combatir la ignorancia que es el cáncer que nos oprime cómo país, es decir, cuando LA EDUCACIÓN SEA AGENDA NACIONAL.
Confirmamos nuestra fe en Nicaragua y espero que este programa contribuya humildemente a hacer de Nicaragua, en un futuro no muy lejano, la patria grande con la que todos soñamos. En el comité de educación de Amcham -formado por Agustín Fuentes, Alberto Noguera, Alfredo Artiles, René González, Christianne Sánchez, Claire Ponzon, Fanor Fernández, Mirna Somarriba y Ana Luisa Sánchez (del Ministerio de Educación), el FISE, Dr. Juan Bautista Arríen, Dr. Humberto Belli,- tenemos la visión de no reaccionar a los acontecimientos, sino anticiparlos y participar en ellos. Concluyo con este poema de nuestro Rubén Darío: La edad presente es de lucha/ Es preciso pues luchar/ No se puede descansar/ Ante el ruido que se escucha
* Presidenta de la Cámara Americana-Nicaragüense de Comercio (AMCHAM).