ESTIMADA PSICOLOGA:
Tengo 45 años, tengo 16 de casada, con dos niños, me casé no tan enamorada, porque quería a otro.
Creo que con el tiempo lo aprendí a querer, a veces no sé si es amor lo que me une a él o la situación económica o miedo a la soledad, no tengo ninguna preparación.
Mi marido me irrespeta demasiado, tiene las amantes cerca de mi casa, veo que no le importa lo que piense o que sufra, creo que es una persona que no tiene sentimientos, siento que he sido una esposa muy buena, atenta, cariñosa, no sé en qué he fallado.
Hablo con él, le digo que si quiere a otra que sea feliz y que me deje en paz, he tratado de divorciarme, no lo acepta, los bienes los puso a nombre de mi suegro, si me divorcio no tengo donde ir, he tratado no servirle como mujer, pero insiste hasta que lo consigue, pienso que está jugando conmigo, pienso que me usa, me siento desesperada, no sé qué hacer, a veces pienso irme de casa pero me duele dejar a mis hijos, aconséjeme por favor.
RESPUESTA:
El 8 de marzo de este mes se celebró el Día Internacional de la Mujer, un acontecimiento que merece nuestra reflexión, replanteamiento de vida, luchas, reivindicaciones, derechos, para hacer cambios, avanzar, crecer y aprender a vivir nuevamente libres, dignas y en paz.
Muchas que viven situaciones parecidas a las tuyas no conocen ni celebran el día, desconociendo que existen otras formas de relacionarse, otras formas de existencia, asumiendo de esa manera un estilo de vida totalmente inadecuado y que las invisibiliza.
Te siento perdida, abrumada, permitiendo que tu condición de mujer y de ser humano sea humillada y maltratada.
Una relación donde tu papel es tan desigual no tiene sentido ni asidero. No existe justificación alguna para la violencia, a ¿qué le tenés miedo?, ¿qué te detiene a tomar las riendas y decidir que es lo mejor para tu vida?
Quiero invitarte a reflexionar sobre algunos aspectos de tu vida y de tu relación: revisa en primer lugar si los motivos que te unieron a ese hombre hace 16 años son los mismos que te mantienen con él ahora. Establece la diferencia entre amarlo, necesitarlo, temerle o estar sometida a la costumbre o al prejuicio de que es mejor una mujer sufrida que una mujer sola o divorciada.
¿Era esto lo que querías para tu vida y la de tus hijos?, porque no sólo vos estás siendo perjudicada y dañada, ellos están aprendiendo un concepto negativo de la relación de pareja y esto no es justo ni para vos ni para ellos.
Revisa también en tu infancia qué cosas viste, te dijeron o te hicieron para que permitas ser pisoteada y humillada de esa manera. Cuestiona, sé vos misma y construí para vos una vida diferente porque lo mereces. Siéntete orgullosa de ser mujer, necesitas en este momento ocupar el lugar que nadie más podrá pelear por vos. Permítete escuchar tu propia voz: qué es lo que querés y debes hacer.
Busca asesoría legal en algún centro de mujeres de tu departamento, infórmate y pedí orientación sobre tus derechos. Él no va a cambiar, ya no sigas esperando por algo que no va a suceder. Rompe ya con el ciclo de esa violencia, salí, respirá, crecé, sé libre. Vos valés mucho y mereces respeto.