Voracidad impositiva

Como si no fuera suficiente para la población soportar los efectos negativos de la actual contracción económica y la carga fiscal nacional que es la más alta de Centroamérica, el alcalde sandinista de Managua, Herty Lewites, quiere aumentar los impuestos locales al parecer con el propósito de resolver la crisis financiera que supuestamente heredó de la anterior administración edilicia, la cual estuvo a cargo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) desde abril de 1990 hasta enero de este año.

En efecto, desde que tomó en sus manos las riendas de la Comuna capitalina, hace apenas dos meses, el alcalde Lewites quiso aumentar significativamente los impuestos por los rótulos comerciales y los surtidores de combustible de las gasolineras. Pero la protesta de los empresarios privados y la oposición política en el interior del Concejo, impidieron que el alcalde impusiera los aumentos.

Sin embargo, el alcalde sandinista no se dio por vencido y casi inmediatamente después de su primera derrota política en el Concejo anunció la revaluación de decenas de miles de inmuebles urbanos, con el confesado propósito de incrementar de manera sustancial el ingreso de la Alcaldía por concepto del IBI (Impuesto a los Bienes Inmuebles). Y como era de esperarse, esto ha llenado de justificada inquietud a amplios sectores de la población capitalina, cuyos ingresos, sueldos y salarios se mantienen estancados o disminuyen, aparte de que innumerables cabezas de familia carecen de empleo permanente.

Según el alcalde Lewites, en Managua hay más de 200 mil inmuebles urbanos (los datos son de 1995), pero sólo 54 mil de ellos han sido valuados por la Alcaldía. Y agrega que de los 130 millones de córdobas (un poco menos de 10 millones de dólares) que la Alcaldía debería recaudar anualmente por los 54 mil inmuebles que ya están valuados, el año pasado sólo se recaudaron unos 30 millones de córdobas (o sea, un poco más de 2 millones de dólares).

En realidad, es conocido que en el país hay una gran evasión de impuestos debido tanto a deficiencias burocráticas de la administración pública como a debilidades institucionales, a la insuficiente cultura cívica de la ciudadanía y sobre todo a la percepción de corrupción que la gente tiene de los gobernantes, tanto del gobierno central como de las alcaldías. Una percepción que no es gratuita ni ha sido inventada por los medios de comunicación, como suelen decir los gobernantes para justificarse en vez de buscar cómo corregirse, sino que es causada por los frecuentes escándalos de corrupción gubernamental, por el ostentoso derroche de los recursos estatales, por los cuantiosos sueldos y otros privilegios de los altos funcionarios, mientras la mayoría de la población pasa indecibles dificultades y el mismo gobierno pide a la comunidad internacional que incluya a Nicaragua en el grupo de naciones más pobres e insolventes del planeta.

Por cierto que en la misma Alcaldía de Managua, que ahora está bajo la férula del alcalde sandinista Herty Lewites, los nuevos altos funcionarios se asignaron también cuantiosos sueldos y otras entradas adicionales, casi iguales a los que tenía la anterior administración liberal. De manera que Lewites no debería pretender que los managuas acepten tranquilamente el aumento de las cargas impositivas, ni siquiera que quieran pagar de buen grado los tributos y tasas ya establecidos, pues a nadie le gusta que el fruto de su trabajo sirva para el beneficio particular de políticos ambiciosos y corruptos, mientras siguen sin resolver los graves problemas del desaseo ambiental, del mal estado de las calles, de la inseguridad pública, del transporte, etc.

En términos generales, nunca ha sido fácil convencer a la gente de que debe pagar cumplidamente los impuestos. En los países donde hay una cultura de responsabilidad tributaria, ésta sólo se pudo formar cuando los ciudadanos se persuadieron de que sus contribuciones eran administradas de manera honesta y eficiente, y percibieron que se las devolvían convertidas en beneficios tangibles.

Mientras eso no ocurra en Nicaragua muchas personas seguirán resistiéndose a pagar las contribuciones señaladas por la ley, y con mayor razón los nuevos impuestos o sus aumentos desmesurados e injustos como los que pretende imponer el alcalde sandinista de Managua, Herty Lewites.  

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