No se pierde nada relacionado al béisbol. Aquí en el fin de semana durante la elección del nuevo comité ejecutivo de la FENIBA.

Iván Ulloa, siempre con el comentario oportuno

Hijalmar Padilla [email protected] Cuando niño, a los 8 años de edad exactamente, jugaba con tanta pasión en Corinto que desde entonces no dudó en separar de su alma el béisbol. Seguro por eso luego de transcurrir 52 “abriles”, como él mismo dice refiriéndose a su edad, a partir de esa ocasión Roberto Iván Ulloa Bonilla […]

Hijalmar Padilla [email protected]

Cuando niño, a los 8 años de edad exactamente, jugaba con tanta pasión en Corinto que desde entonces no dudó en separar de su alma el béisbol.

Seguro por eso luego de transcurrir 52 “abriles”, como él mismo dice refiriéndose a su edad, a partir de esa ocasión Roberto Iván Ulloa Bonilla no se ha desvinculado de la disciplina deportiva más popular en Nicaragua.

“Mi aspiración es terminar mis últimos días en el béisbol, el deporte que me dio todo”, dice Ulloa Bonilla con un gesto de fuerte agradecimiento.

Y no es por pura falacia que lo reconoce el protagonista de nuestro tema, quien posee un título en Administración de Empresas.

El béisbol ha sido para Iván Ulloa y él para este disciplina como jugador, manager, dirigente y comentarista especializado en la materia.

En el papel de jugador por lo general se desempeñó alrededor del short stop o la segunda base y en el orden al bate en el primer u octavo turno.

“Me defendía más a la manopla”, recuerda sobre los días en que metía su regordete cuerpo entre un “frac” beisbolístico.

La misma experiencia de pelotero, retirado súbitamente tras recibir un peligroso pelotazo en la cara, le proporcionaron las herramientas para convertirse posteriormente en un entrenador y seleccionador de respeto.

En este campo logró codearse con verdaderos catedráticos del arte beisbolístico, Stanley Cayasso, Tony Castaño, Eduardo Green y Miguel Omier.

“Mi trabajo se concentraba en entrenar todas las áreas”, sostiene este reputado hombre de béisbol.

Precisamente su capacidad para dominar el béisbol a través de su pericia como pelotero, entrenador y manager, fue lo que lo impulsó por primera vez a tomar un micrófono en 1972 durante la Serie Mundial, celebrada en nuestro país.

Desde entonces, aún cuando su estabilidad ha fluctuado entre el terreno de juego y la cabina de radio, nuestro personaje jamás ha perdido su reputación de comentarista.

Iván se las ha ingeniado, con el respaldo total de Rodolfo Cardenal, para combinar sus labores como asesor de seguros en la Empresa Cardenal Ulloa y el comentario deportivo.

Vivió su última experiencia en la Nueva Radio Ya durante el recién concluido Campeonato Nacional de Béisbol de Primera División.

A FONDO CON IVÁN ULLOA

¿Quién más sabe de béisbol?

“No lo creo. Aquí hay gente que domina bastante. Solamente trato de hacer lo mejor posible”.

Nunca de lleno… ¿Por qué entre el béisbol y el otro trabajo?

“Yo no como, ni vivo del béisbol. Si hubiera aceptado ser dócil a cualquier interés no propiamente particular tal vez viviría de él. Para mí es como un hobby”.

Entonces, ¿algo así como rebelde?

“Simplemente no me gusta que las cosas se hagan mal. No me parece que todos la ‘paseen’ porque el esfuerzo se diluye”.

¿Tú lugar en el ranking entre los mejores comentaristas?

“Eso el público lo decide”.

¿Conforme con la elección de Pedro Torres como el Comentarista del 2000?

“Claro que sí. Pedro es toda una eminencia. Él sabe todo y con el micrófono es bueno. Le rindo el sombrero”.

¿El secreto?

“Olvidarse de los que nos oyen y concentrarse en el tema con confianza y convicción”.

¿Molesto por el sobrenombre de ‘El Chanchito’?

“No. Si así me dicen desde que tenía cinco años. Además en Nicaragua es raro el pelotero que no tiene su apodo”.

¿De dónde salió eso del ‘Chanchito’?

“Casualmente mi mamá tenía un chancho que lo llamaba ‘Ramoncito’, entonces un tío mío lo relacionaba conmigo porque desde niño siempre he sido gordito”.

¿Tu mejor momento?

“Conocer parte del mundo y la confianza en darme la oportunidad de destacarme en el béisbol de parte de don Rodolfo Cardenal”.

¿Es tú personaje?

“Sin él no hubiera podido lograrlo. No fuera nada. Tengo 47 años de trabajar con él”.

Tu hijo Roberto Iván Ulloa Arróliga fue destacado en pequeñas ligas… ¿qué aspirabas con él?

“Que fuera mejor un buen estudiante y lo ha conseguido. Ahorita está sacando la carrera de Finanzas y Contaduría Pública. Es buen alumno. Bueno…, dice él”.

¿Por qué no un posible big leaguer?

“No creo, aunque tenía una disciplina brutal y la sigue teniendo. Uno nunca sabe qué pasará, pero prefiero que esté a como está”.

“La llenó de ayote”… ¿por qué ese dicho comúnmente en tu boca?

“Es para no decir otras cosas”.

¿Tú orgullo?

“Haber llegado hasta donde estoy. Con una familia que me ha salido a como yo quería”.

¿Tú lucha?

“Seguir metido en el béisbol hasta que verdaderamente diga que no”.

¿Una buena temporada con la Nueva Radio Ya?

“Confirmé que hay Iván Ulloa para rato”.

¿Un caso raro estar en el béisbol y en la asesoría de seguros?

“No. Cuando se hace lo que uno quiere no se puede cansar de hacerlo y yo quiero las dos cosas. Mi trabajo me ha dado todo y eso por supuesto incluye el béisbol”.

¿El verdadero concepto del comentario?

“Anticiparse a lo que puede suceder en las jugadas tanto defensivas como ofensivas. Además, no se puede repetir lo que el narrador ya dijo”.

¿Honestamente sos bueno?

“Sí. Y si no lo creyera no estaría ahí. Hay que creer en uno mismo y tener convicción”.

¿Cómo te calificas?

“Tranquilo, una persona que le gusta ayudar a los que vienen para arriba”.

¿Bailás?

“Sólo cuando joven. A estas alturas del campeonato ya no hay nada de eso”.

¿Y los tragos?

“Quién no sabe que siempre me han gustado”.  

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