Diez años han pasado desde que el Dr. Hannibal Lecter (Anthony Hopkins), escapó de la prisión, diez años desde que la agente del FBI Clarice Starlig (Julianne Moore), lo entrevistó en un hospital de máxima seguridad para criminales dementes. Lecter está ahora en Italia, disfrutando de su libertad y de la “humanidad”, pues sus gustos culinarios continúan siendo los mismos.
Mason Verger (Gary Oldman) recuerda todos los días al Dr. Lecter. Verger fue la sexta víctima de Lecter y, aunque horriblemente desfigurado, el único que ha sobrevivido. Dueño de una inmensa fortuna, Mason utiliza los recursos económicos y sus influencias políticas para intentar vengarse.
Esta cinta es dirigida por Ridley Scott, uno de los directores de moda en Hollywood, tras su espectacular filme “El Gladiador”, nominada a doce premios de la Academia y ganadora del Globo de Oro. Basada en la novela de Thomas Harris, “Hannibal” es la segunda parte de “El Silencio de los Inocentes”, película ganadora del Oscar en 1991.
La novela fue adaptada para la pantalla por David Mamet (ganador del premio Pulitzer) y Steven Zaillian, nominado en una ocasión al Oscar. Anthony Hopkins interpreta nuevamente al Dr. Hannibal Lecter, el papel que le ganó el Oscar. Esta secuela no contó con la participación de Jodie Foster, quien se justificó diciendo que estaría muy ocupada en otra producción, aunque se habla que pedía 30 millones de dólares por interpretar el papel de Clarice. También se dice que Foster no estaba de acuerdo con el papel que desempeña el personaje de Clarice en esta cinta.
Tras barajar varios nombres para ese papel, entre ellos los de Guillian Anderson (X-Files), Bridget Fonda, Michelle Pfeiffer y hasta Sara Michelle Gellar (Buffy, La Cazavampiros), se decidieron por dárselo a Julianne Moore, dos veces nominada al Oscar, a quien le pagaron apenas tres millones de dólares, una poquedad comparado con lo que le pagaron a Hopkins, 25 millones de dólares.
Uno de los principales objetivos de los productores era reunir nuevamente el elenco original, ya que representaba un buen atractivo para la taquilla, pero no todo salió a pedir de boca. Dino de Laurentis entregó a Jonathan Demme, director de El Silencio de los Inocentes, una copia del manuscrito original de Thomas Harris.
Tras revisarlo sugirió hacer algunos cambios, principalmente por el grado de violencia, esto llegó a oídos de Harris quien cerró filas y rechazó cualquier tipo de modificación a su obra y amenazó con terminar su trato si no se respetaba su trabajo. Hasta allí llegó Demme.
“Hannibal” no es mejor que “El Silencio de los Inocentes”, pero esto no quiere decir que no sea buena. Aquí sí hay escenas sangrientas y poco suspenso. Mientras en “El Silencio de los Inocentes” casi todo el tiempo vemos a Clarice, ahora ocurre todo lo contrario, ahora es el Dr. Lecter quien aparece en la mayoría de las escenas, y Clarice pasa a un segundo plano. Está muy distante de ser un thriller psicológico, a como lo fue su antecesora.
Para los que ya leyeron el libro, no se asusten al enterarse que el final es completamente distinto y eso la hace aún más interesante, por lo que se sentirán obligados a visitar las salas de cine.