Noel Vidaurre*
Profundamente honrado por la confianza depositada en mí, acepto la candidatura a la Presidencia de la República.
A partir del próximo año, habrá gobierno para todos, no de un partido, seré el presidente de todos los nicaragüenses.
Nuestro pueblo no puede esperar más por la justicia, la dignidad y el progreso.
No podemos seguir siendo una Nicaragua de campesinos empobrecidos, endeudados y sin esperanza. Somos un país agropecuario y mientras la agricultura no tenga el apoyo necesario para su desarrollo, no podrá superarse la pobreza, ni el problema de miles de pequeños productores de café que sufren la pérdida irreparable de sus propiedades debido a la crisis internacional.
No podemos seguir en una Nicaragua de trabajadores que no encuentran empleo y que ganan salarios de miseria. Hay que dar oportunidades de educación y trabajo a los jóvenes, para que participen en el progreso de la Nación.
Las mujeres nicaragüenses, que tienen gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social, reclaman una participación más plena, más justa en la Nicaragua de hoy, y deben tener las oportunidades que merecen.
No puede seguir la agonía de nuestro pueblo, que día a día siente que encarecen los productos de la canasta básica y se disparan las tarifas de los servicios públicos, mientras los salarios se quedan estancados.
Hay que cambiar la injusticia por un gobierno recto, apegado a la ley, que proteja a los más débiles y que trate por igual a todos los empresarios, sin privilegios de ninguna clase por amiguismos o preferencias políticas. Cambiar el derroche ofensivo por la austeridad y el reconocimiento de que la mayoría de nuestros ciudadanos son pobres y que ofenden a su dignidad los gastos excesivos del gobierno.
Debemos dar confianza a todos, lograr la estabilidad económica nacional para generar mejores ingresos para el campesino, el ganadero, el comerciante, el industrial, el empleado, el artesano, el profesional, el intelectual, el policía y para las maestras y maestros de Nicaragua.
Llegó la hora de un nuevo rumbo que nos lleve a la superación de la pobreza y que dé garantía para todos de educación, salud y vivienda digna. No más niños sin escuelas, no más familias sin medicinas, no más nicaragüenses sin pan, sin techo y sin trabajo.
Somos solidarios con los ciudadanos angustiados por la falta de seguridad. La paz social debe garantizar la tranquilidad de la familia nicaragüense.
Debemos vencer la corrupción. El Gobierno no puede seguir siendo patrimonio de grupos inescrupulosos. Con el poder ciudadano terminaremos el tráfico de influencias, el nepotismo, los templos de poder, la corrupción y la impunidad.
La verdad debe imponerse sobre la mentira y el error, la justicia mover más que la injusticia y el amor más que el odio. Hay que hacer fuertes a todos, haciendo fuerte a Nicaragua, incluyendo a todos, sin excluir a nadie.
Nuestra campaña será de altura, constructiva y no confrontativa. Competiremos con ideas y razones, respetando la dignidad de los otros candidatos y de sus familias. Los insultos no saldrán de nuestro patio y si nos ofenden, jamás responderemos con otros insultos. Las descalificaciones y las divisiones le han causado mucho daño a Nicaragua. Si en algún momento difícil he ofendido a alguien, o he cometido algún error, pido humildemente disculpas.
Seré un presidente de paz, preocupado de unir, de trabajar con todos para solucionar los problemas que afectan a los nicaragüenses. Debemos ver hacia delante, con fe en el futuro.
El cambio debe comenzar por uno mismo y por la forma en que se usa el poder. Daré ejemplo de austeridad. Venderemos todas las camionetonas de los altos funcionarios, comenzando con las que usa el presidente. Pondremos fin a los megasalarios y eliminaremos los gastos confidenciales de la Presidencia de la República.
Se acabarán el nepotismo y el amiguismo. Para elegir a mis colaboradores no veré su color político. Los únicos requisitos serán su honestidad, su capacidad y su espíritu de servicio público.
Consultaré a la gente para saber cuáles son los problemas que más les afectan. Los ciudadanos tendrán voz y serán escuchados.
Pondré fin a las odiosas persecuciones políticas a los empleados públicos. Nadie será echado de su trabajo por diferencias de ideologías políticas.
Nadie llegará al gobierno a enriquecerse. Castigaremos con todo el peso de la ley la corrupción y terminaremos con la impunidad.
Los funcionarios de mi gobierno no tendrán privilegios. Llegarán al gobierno a servir, no a ser servidos.
(Texto adaptado del discurso de aceptación de la candidatura a la Presidencia de la República por el Partido Conservador).
* El autor es candidato a la Presidencia de la República por el Partido Conservador.