- Caídas recientes son las más duras en las últimas décadas
Mark Rice-Oxley (AFP)
LONDRES.- La caída actual de las bolsas mundiales es la más larga y extensa desde hace 20 años, es decir, una generación, estiman ciertos analistas en Londres, que prevén en cambio una recuperación en el segundo semestre.
“Nadie con menos de 40 años había visto algo parecido”, subrayó esta semana Bob Semple, economista del Deutsche Bank, quien recordó varias cifras inquietantes:
– El índice de la bolsa electrónica estadounidense Nasdaq, que cuenta ante todo con valores de alta tecnología, ha perdido más del 60% de su valor en menos de un año.
– La bolsa de Tokio está en su peor nivel desde hace 16 años.
– La bolsa de Londres está en su peor nivel desde hace dos años, la de Francfort desde hace 15 meses.
– El Standard and Poor’s 500, que cubre un abanico más amplio de valores, entró oficialmente en una fase de corrección, es decir, en jerga bursátil, una caída del 20% respecto al último tope.
Las comparaciones son inevitables con las precedentes correcciones bursátiles, como el krach de 1987, la crisis asiática de 1997 o la debilidad de los mercados emergentes en 1998.
A su juicio, sin embargo, la baja actual se prolonga desde hace demasiado tiempo, y es más profunda y destructora que todas las que se produjeron desde la recesión mundial de principios de los años 80.
Eso no significa forzosamente que se trate de un verdadero crack bursátil.
“Un crack bursátil significa una caída inesperada, como en 1987, cuando todo se hundió”, señaló Bob Semple.
“Esta vez es un problema a largo plazo. Dura más tiempo que un crack. No hemos visto nada de ese tipo desde la recesión de los años 80”, comentó Semple.
La caída de los mercados empezó en abril del año pasado, cuando la tendencia del Nasdaq, que subía desde hace meses, se invirtió.
La marejada se llevó primero a los valores de internet y se extendió luego al sector de las telecomunicaciones.
Grandes compañías empezaron a publicar advertencias sobre sus resultados.
Las inversiones bajaron, y en consecuencia se produjeron nuevas advertencias.
Luego la economía estadounidense hundió el clavo: una bajada sensible del crecimiento en el cuarto trimestre, primer signo tangible de que el cuento de hadas del crecimiento en los últimos diez años llegaba a su fin.
El escenario fue muy diferente en 1987: los mercados perdieron por entonces un 20% en pocas sesiones, pero volvieron a recuperarse en pocas semanas.
Los cracks de 1997 y 1998 fueron provocados por su parte por el temor a un hundimiento de los mercados asiáticos y emergentes.
“Eso refleja un pesimismo más generalizado”, estima Peter Oppenheimer, estratega del banco HSBC.
“La crisis asiática provocó una bajada de ritmo de las economías occidentales. Actualmente, son las economías occidentales las que corren el riesgo de una recesión, en particular Estados Unidos”, añadió este experto.