- Se mantiene alerta en la capital salvadoreña
- Sólo en el fin de semana pasado se registraron más de 40 temblores
AFP
EL SALVADOR.- La alta sismicidad del fin de semana en el cerro San Jacinto, en la periferia sureste de San Salvador, aumentó la preocupación de los capitalinos que temen que otra tragedia se repita ante la llegada de un nuevo martes 13, fecha fatídica de los terremotos de enero y febrero pasado.
“Diariamente recibimos una serie de llamadas telefónicas de gente que pregunta sobre los intensos rumores de fatalidades que circulan en el ambiente, pero nosotros los desvirtuamos para tranquilidad de la gente”, dijo a la AFP el portavoz de Cruz Roja, Carlos López.
La alerta en la capital salvadoreña se mantiene, luego que el viernes se registraran 22 temblores y el sábado 23, la mayoría con epicentro en el cerro San Jacinto y en el área suroeste de la ciudad, donde una falla de 5 kilómetros de largo por cinco de ancho se reactivó tras un fuerte sismo el 17 de febrero y ha provocado más de 1.500 réplicas.
Las violentas sacudidas ocasionaron pérdidas a la economía nacional por 1,.603,8 millones de dólares, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), por lo que el gobierno salvadoreño solicitó el pasado 7 de marzo en la reunión del Grupo Consultivo de países donantes y organismos multilaterales en Madrid, unos 2.000 millones de dólares para la reconstrucción.
A dos meses de ocurridos los terremotos, el secretario técnico de la Presidencia, José Daboub, considerado como el “súper ministro” del Gobierno, destacó el hecho que los salvadoreños “mantengan el espíritu en alto” ante la adversidad.
“Cuando uno está frente a dos eventos de la magnitud que hemos tenido en El Salvador, con su impacto y consecuencias, creo que el hecho que los salvadoreños mantengamos nuestro espíritu en alto, aún cuando hemos estado muchos días bajo el nerviosismo de las réplicas, creo que hemos manejado bastante bien la situación” de crisis, destacó Daboub.
En cuanto a la ayuda obtenida del Grupo Consultivo, el funcionario aseguró que “los salvadoreños debemos sentirnos a gusto con la respuesta de la comunidad internacional en esta primera fase; es un paso en la dirección de obtener todos los recursos necesarios para volver a construir un mejor El Salvador”.
Ante la insuficiencia de recursos para construir todas las viviendas destruidas, Daboub apeló a la “solidaridad” del 75% de la población salvadoreña que conservó sus casas, con el 25% que sufrió la desolación de los terremotos.
LA TRAGEDIA EN TERMINOS DE GRADOS
Según el reporte del Centro de Investigaciones Geotérmicas (CIG), los sismos presentan magnitudes de entre 3 y 3,5 grados Richter, profundidades que oscilan entre 3,2 y 4 kilómetros y, aunque no han generado víctimas, sí han alarmado a los más de 500.000 habitantes capitalinos, que aún no se recuperan de los dos violentos terremotos que afectaron el país en enero y febrero, y que han provocado casi 6,500 réplicas.
El creciente temor entre los salvadoreños se alimenta por el recuerdo de los dos terremotos de 7,6 y 6,1 grados Richter sufridos el 13 de enero y el martes 13 de febrero, que en conjunto dejaron 1.142 muertos y 1,3 millones de damnificados y que obligaron al gobierno a declarar estado de emergencia y calamidad pública, aún vigente.
LA AYUDA A UN PUEBLO CON DOLOR
El país sólo obtuvo compromisos de ayuda del Grupo Consultivo por 1.300 millones de dólares, de los cuales 300 millones son donaciones y el resto préstamos. Desde el 13 de enero, el Gobierno ha invertido unos 50 millones de dólares en la remoción de escombros, reparación de carreteras y casas, pues los sismos dejaron miles de personas a la intemperie: 280.513 viviendas resultaron dañadas o totalmente destruidas.