Migdonio Blandón*
La libertad de expresión entra en los derechos incuestionables del ser humano; y es al mismo tiempo una de las sólidas bases de la democracia, no debe tener más límite que el respeto al derecho ajeno, asentado en la moral, la ética y el orden legal establecido; por lo que por ningún motivo debe ser conculcado como se proyecta, si la Asamblea Nacional aprobase la ley de colegiación periodística, limitando tal derecho sólo a colegiados.
Según dicha ley, si desafortunadamente fuese aprobada, a la par que sería un atropello a la ciudadanía, sería un bozal a la libertad arbitrariamente oficializado. Así, a quienes no hayan adquirido un título para colegiarse, no se les permitiría expresar sus propias y quizá valiosas ideas, no pudiendo valerse para ello de los medios de comunicación, bajo pena de castigo, perdiéndose así el aporte democrático de la ciudadanía y sobre todo su derecho.
La preparación académica es importante, pero ella sola si no sabe emplearse o caprichosamente se aparta del camino correcto cayendo a vericuetos torcidos y se utiliza para malévolos fines por ególatras beneficios, se convierte en ave de rapiña de la cultura, saciando su voraz apetito con publicaciones pornográficas y amarillistas en pasquines semanarios que venden a morbosos que atentan contra la moral de los adolescentes.
Los que con el disfrute de la libertad, teniendo medios a su alcance para hacerlo se dejan llevar por mediocres intereses, fanatismos sectarios u otras mezquindades, siempre degeneran en dañino libertinaje; y a la par que dan ejemplo negativo, el mal que causan puede ser de grandes dimensiones; por lo que antes de proceder así, es saludable hacerse un crítico autoexamen y pensar si a uno mismo le gustaría para sí, sin que ello menoscabe sus derechos.
Los grandes sabios de la antigüedad, padres de la cultura en civilizaciones distintas, se nutrieron de sabiduría en la universidad de la vida por la experiencia, dejando su legado abierto sin limitaciones a todo el que sediento del saber ha querido acercarse y beber de sus refrescantes y maravillosas aguas, porque Dios, que es su fuente inagotable, creándonos a su imagen y semejanza, ha querido darnos raciocionio y libertad permitiéndonos buscarla.
La libertad de expresión e incluso la crítica sana es de absoluta necesidad en todos los ambientes; y un derecho ciudadano, que bien manejado por los medios, cuando se sabe emplear, es una contribución efectiva, que coadyuva a encauzar por vía correcta los intereses públicos que estando humanamente siempre expuestos a equívocos, con dichos aportes evitando errores, suelen ser de mucha valía, pues la sabiduría nunca es exclusiva.
Dice la Biblia por el evangelista San Juan: “…Por medio de la Palabra se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho…” La palabra hablada o escrita e incluso el simbolismo puede decirse que es una espada de dos filos en manos del raciocinio humano. Con ella se han hecho cosas sublimes y grandiosas; y también ha sido el principio de la violencia, las guerras y de lo más destructivo y ruin en la historia de la humanidad.
El importante rotativo LA PRENSA, que recién ha cumplido con brillante trayectoria sus bodas de diamante de su fundación, por su valiente defensa de la libertad ciudadana, ha sido víctima de sucesivos ataques de regímenes totalitarios, el mayor de ellos: el monstruoso y alevoso asesinato a su director mártir de las libertades públicas Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y siguiendo su trayectoria defensiva editorializa sobre el tema con el título de : “Ley anacrónica y represiva”. ¡Luchemos contra ella!
* El autor es empresario privado.