El no de doña Violeta

La decisión de la ex Presidenta Violeta Barrios de Chamorro de no aceptar la candidatura presidencial en las elecciones nacionales de este año, ha despejado una gran incógnita política y permite anticipar con cierto grado de precisión la configuración del futuro panorama electoral, e identificar a las partes que resultaron beneficiadas o perjudicadas por ella.

En primer lugar, no cabe duda que la decisión de doña Violeta ha permitido que el candidato liberal, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, duerma con mayor tranquilidad a partir de ese día, ya que si ella hubiese aceptado la nominación propuesta por los conservadores es seguro que el voto democrático se hubiera dividido en dos grande partes y el sandinismo hubiera visto incrementadas substancialmente sus probabilidades de ganar los comicios en primera vuelta. Por esa misma razón, cabe suponer que la decisión de doña Violeta debe haber caído como balde de agua fría en el campo sandinista, pues miembros relevantes del FSLN habían sido claros en manifestar sus deseos de que ella aceptara la invitación de los conservadores, porque eso hubiese beneficiado a su partido indirectamente.

Ahora que la ex mandataria ha hecho pública su negativa, es posible anticipar una justa electoral polarizada entre dos grandes contendientes: el PLC y el FSLN, con lo que se estaría repitiendo el escenario de 1996 en el que el electorado se agrupó mayoritariamente en torno a esas dos opciones políticas. Hay otras dos organizaciones políticas que podrán participar en las elecciones de noviembre próximo son: el Partido Conservador -siempre y cuando logre reunir el 3 por ciento de firmas del padrón electoral que requiere la Ley Electoral vigente-, y el Partido Camino Cristiano, que no tiene que recoger firmas por haber obtenido el 4.5 por ciento de los votos válidos en las elecciones del 96, o sea, un 1.5% por encima del 3 por ciento requerido por la ley. Pero no hay nada, de momento, que indique que el Partido Conservador podría obtener ahora un porcentaje de votos significativamente superior al 2.1 por ciento que obtuvo en 1996, cuando llevó al doctor Noel Vidaurre como su candidato. Por otra parte, el Partido Camino Cristiano está en conversaciones con el PLC para concretar una posible alianza, y en cualquier caso si participa de manera independiente no habría mayor cambio en el panorama.

El Partido Conservador pretende lograr una alianza con el PLI y con el Partido Liberal Demócrata que lidera el doctor José Antonio Alvarado. No es posible estimar la fuerza de este último partido porque jamás ha participado en una elección, pero, al igual que el PLI, es dudoso que represente una proporción substancial del liberalismo. Según el general retirado Joaquín Cuadra esa sería una “alianza chiquita”, porque su partido, el MUN, que tampoco tiene personalidad jurídica y nunca ha participado en unas elecciones, anunció que no participará en ella. Desconocemos las razones que tiene el ex general para creer que la participación de su partido hubiese transformado esa “alianza chiquita” en una “gran alianza”, pero en todo caso, tenemos que esperar los resultados de una encuesta que ausculte la intención de voto en un escenario con los tres participantes mencionados -liberales, sandinistas y alianza de tercera vía, para ver cuáles serían sus posibilidades.

Volviendo a la decisión de doña Violeta, el candidato liberal Bolaños Geyer la aplaudió, como era de esperarse, reconoció que “ella es la artífice del restablecimiento de la democracia en 1990” y ponderó que al no aceptar la invitación de los conservadores “reafirma su posición de patriota y estadista [porque] no arriesga con su candidatura esa democracia que ella instauró”. Lo que ahora está por verse es si don Enrique será capaz de conducir a las fuerzas democráticas a una victoria sobre las fuerzas sandinistas. La verdad es que él tendrá que trabajar muy duro para convencer al electorado de que su gobierno sería muy diferente al actual en materia de honestidad y transparencia, porque es evidente que el pueblo quiere no sólo que se realicen unas cuantas obras materiales, sino también un ambiente menos contaminado por escándalos de corrupción para que haya inversión y trabajo, y poder así progresar con rapidez y dignidad.  

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