A principios de este mes, cinco médicos oftalmólogos fueron condenados a dos años de prisión por el Juez Séptimo Local del Crimen de Managua. El Juez concluyó que los galenos son responsables de la pérdida de visión sufrida por 9 ancianos que fueron intervenidos quirúrgicamente por ellos en el Centro Nacional Oftalmológico (Cenao).
Lo que sucedió con los ancianos es una verdadera tragedia. Ellos perdieron la vista poco tiempo después de haber sido operados de catarata, una conocida enfermedad de los ojos que con frecuencia afecta a las personas de la tercera edad. Las investigaciones realizadas determinaron que la causa del problema fue la presencia de una bacteria altamente agresiva conocida como Pseudomona areuginosa.
La pregunta es: ¿cuándo, dónde y por qué llegó esa bacteria al interior de los ojos de los ancianos? Se supone que la microscópica bacteria ingresó en ellos mientras se encontraban en las instalaciones del Cenao, y que —según las pesquisas hechas por el Ministerio de Salud— la pseudomona estaba presente en el jabón que usaron los médicos para lavarse las manos antes de practicar las operaciones. Si eso fue así, no había posibilidad alguna de que los oftalmólogos pudieran darse cuenta de la presencia de la pseudomona, ya que se trata de un microorganismo invisible a simple vista.
Antes de efectuar una intervención quirúrgica, los cirujanos están obligados a lavarse las manos y a seguir una rutina de preparación y aseo que coadyuva a evitar que el paciente sea infectado por su tacto. Pero esa rutina no incluye verificar que el instrumental quirúrgico y demás materiales a usarse en la sala de operaciones estén libres de virus y bacterias no detectables a simple vista. Esa responsabilidad le corresponde a la administración del hospital donde se practica la operación, o sea, a la administración del Cenao, en este caso. Sin embargo, se ha determinado que en dicho centro ni siquiera existe un comité de prevención contra infecciones intrahospitalarias, como lo requiere el Ministerio de Salud (Minsa).
Consecuentemente, es incorrecto e injusto que se culpe y condene a los cinco médicos por la tragedia ocurrida, ya que en todo caso la responsabilidad de evitar que la pseudomona estuviera presente en el quirófano le correspondía al Centro Nacional Oftalmológico, el que a su vez es dependiente del Ministerio de Salud (Minsa). Los médicos condenados han anunciado que establecerán una denuncia contra el Minsa, pero mientras tanto, los nueve ancianos que perdieron la vista siguen sin saber quién los indemnizará por el perjuicio que se les causó. Eso no es justo. Alguien tiene que responsabilizarse por lo ocurrido, y lo lógico es que sea el Cenao, pero como éste es una dependencia del Minsa, es a ese Ministerio al que, en última instancia, le corresponde responder por el perjuicio causado.
Hay casos en que sin duda los médicos sí tienen que ser responsables de los daños sufridos por los pacientes. Uno de ellos sería, por ejemplo, si se determinara que a la hora de practicar una operación el cirujano estaba ebrio o bajo la influencia de cualquier otra droga que afectó negativamente sus habilidades quirúrgicas y profesionales. Pueden haber muchas otras causas para responsabilizar a los médicos, pero, aparentemente, en el caso de los oftalmólogos condenados no existe ninguna causa evidente. Hasta donde se sabe, todos ellos tienen un excelente historial de servicio.
Por otra parte, la tragedia ocurrida debe servir como campanazo de alerta para que se tomen las previsiones necesarias en las salas de operación de todos los hospitales del país a fin de minimizar las probabilidades de que se vuelvan a repetir situaciones como ésta. Y decimos minimizar, porque hay que tomar en cuenta que hasta en los mejores hospitales del mundo se dan contaminaciones ocasionales. Sin embargo, cuando eso ocurre, la institución hospitalaria se hace responsable. Nicaragua es un país que no ha podido salir de la pobreza, y esa situación de miseria se refleja en el estado de los hospitales, pero ese hecho no debe servir de excusa para que no se mejoren las condiciones de limpieza de los quirófanos, ni para que el Minsa no indemnice a las nueve personas perjudicadas.