- De continuar sus problemas es
posible que lo envían a triple A
Bob Brookover (The Inquirer)
SSARASOTA.- El futuro cerrador, con un brazo vivo. Esas son las palabras que más se usan para describir a Vicente Padilla, el derecho nicaragüense obtenido por los Filis a cambio de Curt Schilling, enviado a Arizona, en julio pasado.
“En cuanto la pelota sale de su mano, se sabe que puede ayudar a este equipo”, dijo el gerente general Ed Wade mientras su equipo perdía el jueves su tercer partido seguido. “Lo que le falta es hacer todo bien a la vez”.
Excepto por un trecho con Arizona el año pasado, Padilla no ha tenido éxito en forma consistente en Grandes Ligas. Con los Filis tuvo marca de 2-6 con efectividad de 5.34 y solamente pudo rescatar dos partidos en seis oportunidades.
Claro, su experiencia profesional es de apenas dos temporadas, 99 juegos. Según la guía tiene 23 años, pero se especula que tiene más. Lo claro es que le falta aprender.
Si continúa con sus dificultades esta primavera, es posible que los Filis dejarán que se pula un poco más en el Scranton-Wilkes Barre de triple A para empezar la campaña.
“Es demasiado pronto para decidir eso”, dijo Wade. “Cuando lo obtuvimos sabíamos que le faltaba experiencia”.
Hasta el momento la primavera ha sido un desastre para Padilla. Ha perdido los dos juegos en que ha participado, tiene promedio de carreras limpias de 27.00, y fracasó en su intento de rescate.
A Padilla le quedan opciones, y le puede ser beneficioso ser por un rato el cerrador en triple A.
“Tiene tremendo brazo y le apasiona el juego”, dice el coach de pitcheo Vern Ruhle. “Se ve que tiene la intensidad y determinación que se necesita para triunfar”.
Lo que le falta es un lanzamiento, asegura Ruhle.
Ruhle cree que el slider puede ser ese lanzamiento, mientras tanto trata que Padilla lance siempre con el mismo ángulo del brazo.
“Tiene que aprender que no necesita variar el ángulo de tiro”, dijo Wade. “Debe dejar que habilidad funcione”.
Hace cinco años Padilla hubiera sido un alma en pena en los vestidores, pero los Filis han contratado últimamente a muchos latinos y Padilla tiene a bastantes amigos que comprenden sus dificultades en el terreno y con el idioma.
A los que no hablan español Padilla les da la impresión de ser muy tímido y de no sonreír nunca. Pero eso no es así, dice el coach dominicano de los Filis Ramón Henderson.
“No es callado”, asegura. “Cuando está en grupo con los otros latinos habla en voz alta. Conmigo nunca ha sido tímido. Y cuando sale a lanzar no le tiene miedo a nadie. Yo estudio el lenguaje corporal de los peloteros, y el de él me dice que le gusta la presión”.
El futuro cerrador, con un brazo vivo.
Es lo que creen los Filis que tienen en Vicente Padilla. El problema del equipo es averiguar cuándo llegará el futuro.
CLASES DE INGLES
“Recuerdo cuando casi no hablaba inglés”, cuenta el lanzador venezolano Omar Daal. “Iba a un restaurante y tenía que pedir lo mismo que el que estaba junto a mí, aunque no me gustara, porque solamente sabía decir ‘yo también’. Ahora a los coreanos les contratan traductores. Menos mal que los receptores comunican sus señas con los dedos”.
Si para la mayoría de los lanzadores jóvenes refinar sus habilidades es un gran reto, Padilla enfrenta dos. Sigue tratando de aprender inglés. “Ambas cosas son difíciles”, dijo Padilla a través de un traductor. “Hay que trabajar duro en las dos cosas. Algún día voy a poder hablar inglés y entenderlo”.
Las lecciones empezaron el verano pasado con Judy, la mamá del asistente de la gerencia Rubencito Amaro. Continúan esta primavera con Sal Artiaga, el director de relaciones con América Latina de los Filis.