Mujer: Esperanza y realidad

Sin pan, sin tierra, sin educación y por ende, marginada por pobre, de “las delicias” de una democracia que sonríe triunfadora en el mundo globalizado de nuestra bella Patria, asemeja a una grotesca máscara que busca en nuestra historia su parecido. La mujer pobre, la mayoría de nuestra sufrida Nicaragua no tiene la menor posibilidad […]

Sin pan, sin tierra, sin educación y por ende, marginada por pobre, de “las delicias” de una democracia que sonríe triunfadora en el mundo globalizado de nuestra bella Patria, asemeja a una grotesca máscara que busca en nuestra historia su parecido.

La mujer pobre, la mayoría de nuestra sufrida Nicaragua no tiene la menor posibilidad de una educación básica que le inculque los fundamentos de una sociedad, donde la familia, la educación y la salud son los pilares del desarrollo social de un pueblo. Y yo me pregunto: ¿Será que las mujeres nicaragüenses estaremos siempre condenadas a la violencia, al abuso, la desesperanza de ver que nuestros hijos terminarán como nosotras mendigando un diezmo para poder sobrevivir?

¿Es que las mujeres no hemos alimentado el árbol genealógico de lo nicaragüense, también en las obligaciones sociales que durante decenios estuvieron sólo para los hombres?.

La realidad de nuestra historia está llena de los abnegados sacrificios de la mujer nicaragüense en la defensa de los sagrados principios de la Patria, la mujer ha demostrado tener la misma o mejor idoneidad que el hombre en el cumplimiento de funciones directivas en todos los estratos de la sociedad: en los ministerios, en la Asamblea Nacional, en las Universidades, en las Artes y en el valioso aporte de mantener contra toda adversidad, los principios de la familia.

Ser mujer es sentirse hondamente comprometida con el presente y el futuro de nuestras generaciones jóvenes, transmitiéndoles el amor y la savia de nuestras raíces históricas. Sentir el orgullo de ser mujer nicaragüense en esta etapa difícil es también el desafío de hacer valer nuestro espacio histórico, conquistado con ahínco y amor, para expresar con hechos innegables que ser mujer significa ser parte indestructible de lo nicaragüense.

En este Día Internacional de la Mujer hagamos valer nuestro poder de sabernos constructoras de nuestra realidad y de visionar un futuro más humano para nuestros hijos.

Nicaragua, bella como nosotros, nos sonríe ¡adelante mujeres que el futuro es nuestro!

Roxana Zamora E.  

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