La falta de modernización tecnológica de la caficultura nicaragüense deja desprotegida a la misma ante los efectos del mercado internacional.

Caficultura necesita enfoque de largo plazo

Víctor Cantarero Pineda/Colaboración [email protected] Es necesario que los cafetaleros nicaragüenses estén conscientes de que la caficultura necesita un enfoque de largo plazo para solucionar los problemas, partiendo del incremento productivo en el ámbito internacional y de los aspectos meramente financieros. De acuerdo a analistas la producción mundial se está incrementando a un ritmo de 3.5 […]

Víctor Cantarero Pineda/Colaboración [email protected]

Es necesario que los cafetaleros nicaragüenses estén conscientes de que la caficultura necesita un enfoque de largo plazo para solucionar los problemas, partiendo del incremento productivo en el ámbito internacional y de los aspectos meramente financieros.

De acuerdo a analistas la producción mundial se está incrementando a un ritmo de 3.5 por ciento anual y el consumo solamente crece el 1.5 por ciento. Hay que adicionar que la producción mundial esperada para el ciclo 2000-2001 es de 112.9 millones de sacos de 60 kilogramos, de acuerdo a datos de la Organización Internacional del Comercio (OIC) y el consumo mundial esperado no supera los 103-105 millones de sacos, por lo que una medida de eliminar el 10 por ciento de café de bajas calidades no tendría el efecto deseado ya que esto representa unos 2.5 a 3 millones de sacos, que corresponden al stock físico certificado “CSCE” de aproximadamente 3.5 millones de sacos.

Por otro lado, se necesita valorar la parte financiera y de tenencia de la tierra ya que de acuerdo a datos de la situación de precios versus garantías hipotecarias ofertadas por los productores a los bancos, en Centroamérica y México se resume que los precios del café debieran de aumentar a 175.00 – 225.00 dólares por quintal para que los productores puedan cubrir sus obligaciones financieras y la garantía hipotecaria de la finca tenga un valor real, que compense el financiamiento.

Esto ha generado que las instituciones financieras hayan adquirido propiedades que prácticamente tienen un “valor negativo” en el mercado de bienes y raíces.

El caso de Nicaragua, precisamente es un ejemplo claro y esto podría acentuarse en el mes de abril, cuando se cierre el ciclo cafetalero y los bancos (de no llegar a modificarse las normas de la Superintendencia de Bancos) procedan a realizar los cobros de corto y largo plazo.

GOBIERNO DEBE DEFINIR POLITICAS DE APOYO

El riesgo en que puede caerse, si no hay mejoras en los precios internacionales, es que se disminuya sensiblemente la producción del ciclo 2001-2002 que de hecho ya ha sido afectada por la falta de fertilización y atención a la plantación en el ciclo 2000-2001.

Además del exceso de producción que hubo en el ciclo 1999-2000 y el valor de las garantías se torne todavía más negativo. Por eso es que se necesita definir una política de financiamiento y de apoyo del Gobierno al sector cafetalero que permita reestructurar las deudas y que parte del Sistema Financiero Nacional que trabaja con los productores de café no corra el riesgo de llenarse de fincas, que no pueda vender.

El otro momento que se tendrá que valorar es que la calidad del café producido en el presente ciclo en el ámbito centroamericano y México se ha visto seriamente afectada ya que los productores no están cortando el café de acuerdo a su madurez fisiológica, sino que acorde a las posibilidades de contratación de mano de obra y liquidez para cubrir planillas y gastos de cosecha.

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