La producción del “grano de oro” en Carazo se encuentra en su mínima expresión y los productores auguran que de continuar la crisis el rubro podría desaparecer en la zona.

Café caraceño a punto de colapsar

Productores hacen remembranzas de las bondadosas cosechas de décadas pasadas cuando aportaban el 35 por ciento de la producción nacional Lucía Vargas C./[email protected] CARAZO.- El caos económico y el abandono que dicen vivir los caficultores del departamento, los ha llevado a diagnosticar una “muerte lenta” para la caficultura caraceña, pese a que dicho cultivo nació […]

  • Productores hacen remembranzas de las bondadosas cosechas de décadas pasadas cuando aportaban el 35 por ciento de la producción nacional

Lucía Vargas C./[email protected]

CARAZO.- El caos económico y el abandono que dicen vivir los caficultores del departamento, los ha llevado a diagnosticar una “muerte lenta” para la caficultura caraceña, pese a que dicho cultivo nació en esta zona y fue la raíz de muchos capitales que hoy existen en el país.

Martín Del Carmen, caficultor tradicional de Jinotepe, dijo: “estamos abandonados y en un laberinto de deudas”. Y es que asegura que su finca hasta el año 1995 producía 25 quintales por manzana, en cambio ahora sólo logró un total de 40 quintales en toda su finca de 14 manzanas, lo que a su criterio es provocado “por el deseo de los gobiernos de acabar con el café en Carazo porque muchos tienen sus fincas en el norte”.

Explicó que tiene 3,333 árboles tecnificados de la variedad Caturra por manzanas en una extensión de 14 manzanas, pero aún así, ni siquiera logró sacar los intereses de su deuda, la que adquirió con el otrora Banco Nacional, luego de un préstamo de 3,000 dólares que a pocos meses se convirtieron en 20,000.

Apuntó que hace tres años estuvo en la mira de la empresa de cobranza estatal, conocida como la “Cobra” y por poco le quitan sus propiedades valoradas en más de 200,000 dólares por la deuda inicial; situación que estaba dispuesto a defender a toda costa y causa por la que tiene pánico a los bancos, por lo que ahora se quedó trabajando con particulares.

FINCAS TRADICIONALES A LA VENTA

Del Carmen dijo que lotificó 2 manzanas de su finca para pagar lo que debe, en cambio, otros pusieron en venta sus propiedades hasta de 40 manzanas de extensión para subsanar deudas con la banca, prestamistas y casas comercializadoras, con quienes prendaron sus cosechas.

Otro caficultor que pidió el anonimato, dijo que tenía 200 cabezas de ganado y en un lapso de cinco años ha vendido 180 para evitar deudas mayores a la de 15,000 dólares que ahora tiene con el banco, la exportadora y algunos prestamistas particulares.

Según dijo, ahora se quedó sin vacas y sin plata porque lo invertido no lo logró recuperar, dado que fue para inyectárselo a las dos fincas de café que posee. Planteó que todavía en los años 80 una de estas sacaba 3,000 fanegas, pero este año sólo obturo 215 fanegas y un cuartillo.

“Ahora, dijo, con mucho dolor debo deshacerme de una de ellas para pagar la deuda y habilitar la lechería porque la única salida es recuperar el hato ganadero en la zona”. Dijo, al diagnosticar una “muerte lenta”, pero segura para este rubro. El cafetalero declaró que tiene varias semanas de no pagar a sus tres cuidadores los 220.00 que ganan a la semana, por la gran crisis que enfrenta.

FUTURO EN MANOS DEL GOBIERNO

Los cafetaleros aseguran el café puede surgir nuevamente porque existen las condiciones naturales en la zona, se puede modernizar siempre y cuando el gobierno apoye este cultivo llamado por ellos “el amigo del medio ambiente”, por ser el único que tiene sombra y va de la mano con el oxígeno.

Mientras que los cultivos orgánicos no gozan de gran reputación en vista de la mala suerte que corrieron las siembras de pitahaya y chayotes en la mayoría de los casos, donde incluyen caficultores que botaron hasta 5 manzanas de café para estos cultivos y ahora las comercializadoras pagan lo que quieren, dijeron.

BROCA Y ROYA AMENAZAN

El cafetalero Gonzalo Narváez, advirtió la presencia de “broca y roya”en los plantíos caraceños, plagas que “darán guerra en el próximo ciclo en vista que nadie pepenó este año por falta de brazos, ya que ningún cortador quiere hacer este trabajo por 4 córdobas el medio, siendo el grano caído el sitio de incubación”.

Narváez, quien tiene una finca de 30 manzanas y lleva una tradición de 50 años como caficultor, luego que su padre se la heredara, dijo que él no se habilita con el banco, sino con lo poco que le puede sacar a su finca, coincidiendo en que el robo de café, naranjas y madera es una nueva plaga para los dueños de fincas.

Añadió que este año logró sólo 82 fanegas, las que puestas en el beneficio se la pagan a 10 dólares por fanega y a nombre de la empresa, considerando que con costo le dio para pagar planillas, en cambio el combustible, sacos, canastos y transporte es otro dolor de cabeza.

También auguró la desaparición del café en Carazo por la falta de mantenimiento dado que nadie fumiga ni abona sus cafetales por el problema del dinero y se pregunta ¿a qué nos vamos a dedicar cuando desaparezca el café en Carazo?

Conocedores de la historia productiva de la zona indican que años atrás cafetaleros vivían de los productos alternos que producían sus propiedades como guineos, naranjas, mangos y otros, además de las buenas cosechas de café, rubro que daba trabajo a 120,000 cabezas de familia en todo el país, durante seis meses al año.

NACIO EN «LA CEIBA»

El café caraceño nació en la finca La Ceiba, de Jinotepe y fue introducido al territorio por el señor Manuel Matus en los umbrales del siglo XX y de allí se propagó hasta Pacaya, El Crucero y el resto de la región. Por los años 1970 la cuarta región aportaba el 35 por ciento de producción cafetalera de la nación, para la presente cosecha las estimaciones indican que la producción de la región equivaldrá al seis por ciento de la producción nacional.  

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