El mandatario venezolano Hugo Chávez, con las llaves de Managua en su visita del año pasado.

“Sí, hay tensión en la Fuerza Armada de Venezuela”

María Victoria Cristancho/Corresponsal de EL TIEMPO CARACAS.- La decisión del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, de trasladar su despacho a la sede principal del Ministerio de Defensa, devela un intento del gobernante por reafirmar su poder militar y neutralizar la tendencia a la partidización de la Fuerza Armada, que se había convertido en una especie […]

María Victoria Cristancho/Corresponsal de EL TIEMPO

CARACAS.- La decisión del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, de trasladar su despacho a la sede principal del Ministerio de Defensa, devela un intento del gobernante por reafirmar su poder militar y neutralizar la tendencia a la partidización de la Fuerza Armada, que se había convertido en una especie de partido político, con todos sus vicios y luchas intestinas.

Así lo ve el analista político venezolano y ex director de la revista Primicia, Manuel Felipe Sierra, quien presentó a “El Tiempo” su lectura sobre las tensiones militares que llevaron a Chávez a tomar dos drásticas decisiones en menos de un mes: la designación de un civil como José Vicente Rangel al frente del Ministerio de Defensa y desempolvar la figura de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, atribución que le otorga la Constitución venezolana.

¿Por qué Chávez se traslada para la sede del Ministerio de la Defensa?

El presidente quiere reafirmar su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional y, de alguna manera, su liderazgo dentro de la institución castrense.

¿Qué hay detrás de esa necesidad de mostrar liderazgo militar?

Sin duda alguna en el país existe una situación de tensión militar, que tuvo su expresión en los días 2, 3 y 4 de febrero, con la designación apresurada de José Vicente Rangel como ministro de la Defensa. El presidente tiene que dar demostraciones concretas de su jerarquía, de su poder, de su condición de comandante en jefe, porque se da cuenta que la Fuerza Armada se ha convertido en un partido político, con todos los vicios y las luchas naturales que se producen en una organización política. Tenemos una fuerza armada con tendencias, con luchas por liderazgos, por las jefaturas.

¿Qué hay en el fondo de esta tensión al interior de la Fuerza Armada?

Al parecer, hay un sector militar que compartió el planteamiento original de 4 de febrero de 1992, que se siente frustrado porque el presidente Chávez ha hecho demasiadas concesiones a lo que se podría llamar la estructura tradicional militar. Y eso, sin duda, crea tensiones.

¿Eso podría materializarse en un golpe militar en Venezuela?

Estamos inaugurando una manera atípica de manejar el tema militar, pero no creo que haya ninguna posibilidad de una salida militar.

¿Qué le hace tener tanta seguridad de que no habrá un golpe?

Creo que Chávez no sólo mantiene un liderazgo popular, que es muy importante, sino que además tiene un factor decisivo: no hay referencias de una política opositora consistente y sólida. Eso le da un margen de maniobra amplísima que le despeja el horizonte. Además, creo que las fuerzas democráticas entienden que tienen que jugar al lado de Chávez, porque después de Chávez lo que hay es el abismo.

(Tomado de El Tiempo digital, Bogotá, 6 de marzo 2001)  

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