Las hermanas Claudia e Isabel Sandino, ambas instructoras de aeróbicos, mientras impartían una de las tres jornadas que realizan a diario en el gimnasio de su hermano.

Hermanas sordomudas ejemplo de tesón para leoneses

Palabras entrecortadas, movimientos con las manos y la lectura de los labios, son las herramientas de comunicación que utilizan las hermanas Sandino, para realizar su trabajo como instructoras en el Gimnasio “Action Club” Maricely Linarte/[email protected] LEON.- Las limitaciones del lenguaje verbal, no es un impedimento para el trabajo diario que realizan las hermanas Sandino, en […]

  • Palabras entrecortadas, movimientos con las manos y la lectura de los labios, son las herramientas de comunicación que utilizan las hermanas Sandino, para realizar su trabajo como instructoras en el Gimnasio “Action Club”

Maricely Linarte/[email protected]

LEON.- Las limitaciones del lenguaje verbal, no es un impedimento para el trabajo diario que realizan las hermanas Sandino, en el gimnasio “Action Club”, del Barrio Laborío de esta ciudad.

Claudia Elena, de 36 años, e Isabel Cristina Sandino, de 46, ambas sordomudas, son un ejemplo vivo de personas que con discapacidad, buscan salir adelante en el desarrollo de una de las actividades que más les gusta: instructoras de aeróbicos.

Por medio de la lectura del movimiento de los labios, algunas señas con las manos y palabras entrecortadas, las hermanas Sandino logran comunicarse con el grupo de jóvenes que llegan diariamente desde horas tempranas hasta el atardecer.

En algunas ocasiones, su hermano Javier Antonio Sandino, hace de traductor de Claudia o Isabel, cuando las aprendices no logran comprenderles con exactitud las instrucciones señaladas durante la hora de aeróbicos.

SORDOMUDAS DESDE NIÑAS

Javier Antonio, uno de los siete hermanos, cuenta que la razón de la sordomudez de sus hermanas es una incógnita, “algunos argumentan que es una enfermedad congénita porque nuestros padres son primos, otros dicen que Claudia perdió la audición producto de unas fiebres que dañaron sus oídos y que Isabel Cristina por unos antibióticos muy fuertes que le recetaron cuando tenía unos meses de nacida y padecía de neumonía”, afirmó.

La falta del lenguaje verbal, a pesar que no es en la actualidad un obstáculo para el desarrollo laboral de las hermanas Sandino, sí lo fue en el ámbito educativo. Claudia Elena, soltera y con sólo tercer año de secundaria aprobado, dejó de estudiar según ella, porque para entonces era un requisito participar en los cortes de algodón, “me aterrorizaba la idea”, dijo.

Por su parte, Isabel Cristina, sólo llegó hasta el primer año del ciclo básico en 1972, debido a que la dirección del colegio La Asunción, centro donde estudiaba, ordenó que la transfirieran a una escuela especializada, porque aunque asimilara los conocimientos, no podían aprobarle sus clases.

Javier recuerda que Isabel fue llevada hasta El Salvador, donde ingresó a la escuela especializada “Instituto Tomás Regalado González”, donde aprendió a comunicarse por medio de la lectura de los labios, sin necesidad del “silent language”, es decir, formar las palabras con los dedos de las manos.

AERÓBICOS PARA ESTAR EN FORMA

Desde hace siete años, Claudia Elena empezó a impartir aeróbicos en el gimnasio de su hermano. “El ejercicio es bueno para mantenerse saludable y sólida, porque a medida que pasan los años el cuerpo se vuelve flácido, además cuando sea mayor no deseo ser gorda, también por eso practico el atletismo y bicicleta de vez en cuando”, dijo la hermana menor.

Agregó que todos los días motiva a sus alumnos para mantener una buena figura todo el tiempo y no sólo cuando estamos en época de verano, porque los instructores no son hechiceros para hacer bajar de peso a las personas en tan poco tiempo.

Por su parte Isabel Cristina quien tiene sólo un año de ser instructora de aeróbicos, manifestó que sus dos hermanos fueron quienes la motivaron para que ella también formara parte del equipo del gimnasio. “Deseo mantenerme joven y sobre todo bajar de peso, en lo que va del año perdí 12 libras con los aeróbicos”, señaló.

Cada instructora, tiene a su cargo tres grupos diarios, con ocho integrantes cada uno, en ocasiones según su hermano, han logrado trabajar hasta con un máximo de 25 personas, sin tener ningún contratiempo en la comunicación.

COMUNICACION FLUIDA

Las hermanas sordomudas aseguran que existe una comunicación fluida entre ellas y las aprendices, afirman que la observación por parte de la gente facilita el trabajo, porque luego repiten la técnica; “nos entienden perfectamente, aunque al momento de hacer los ejercicios son haraganes”, señala Isabel Cristina.  

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