- La imagen de Rosendo quedaría severamente deteriorada si tropieza ante Mendoza
- Una acción del último enfrentamiento entre Mendoza y Rosendo
Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Qué ha pasado con los resortes del interés popular?… ¿Hay alguien por ahí que no se haya enterado que Rosendo Alvarez pelea este sábado aquí en Las Vegas?… ¿Ha perdido significado para nosotros?
En diciembre de 1995, Rosendo estremeció Nicaragua en horas de la madrugada, derrotando por puntos a ese bravo e invicto tailandés, Chana Porpain, para convertirse en apenas el tercer pinolero que se instalaba en la cima del boxeo mundial.
La demostración que ofreció en busca del cinturón de las 105 libras, fue tan impresionante, que nos caló muy profundo y volcamos encima de él, toda la admiración imaginable… A través de cuatro defensas, Rosendo parecía estar en camino de convertirse en el ídolo por tanto buscado después del retiro forzado del más grande de todos, Alexis Argüello.
Este sábado en el ring del Hotel Mandalay, el mismo que fue utilizado como escenario del todavía discutido combate Trinidad-De la Hoya, Rosendo estará intentando volver a ser Campeón del Mundo, ahora en el casillero de las 108 libras, retando al actual Titular de la AMB, el colombiano Beibis Mendoza.
Aquella descalificación por golpear debajo del cinturón encima de las advertencias del árbitro y el descuento de puntos, quedó atrás… Aquella noche de insomnio en el Hotel Maxim, atormentado por lo ocurrido y golpeado en la mandíbula por el desenlace, no puede repetirse.
“El tiempo pasa, no se detiene para nadie”, le decía Humprey Bogart a Ingrid Bergman en la inolvidable “Casablanca”, y ahora, más allá de su dureza, de sus limitaciones, de sus contradicciones, Rosendo lo sabe.
Fallar, sería fatal para él… Si estando en pie de guerra, con sus reclamos de una nueva oportunidad titular bien justificados, las puertas permanecieron herméticamente cerradas, obteniendo solo una pelea trascendente desde su derrota ante “Finito” en el 98 que fue precisamente con Beibis cuando Siriwat se declaró imposibilitado, podemos imaginar lo difícil que será para él, o el que tiempo que le tomará, regresar como retador.
Su futuro quedará convertido en un juego de azar, en una ruleta con todas las fichas de la incertidumbre sobre el tapete, tan desorientado como quien no sabe dónde nació, ni de donde vino, ni para donde va, ni si lo mejor es volver a nacer.
Claro, no será el fin, pero el grado de dificultad será terrible y demandará un esfuerzo como el que se hace tratando de escalar un muro que se inclina hacia nosotros.
Amigos, Rosendo Alvarez pelea el sábado aquí en Las Vegas… Un cinturón mundial estará en disputa y todos esperamos que su furia otrora casi homicida y su corazón de gladiador, lo impulsen hacia la conquista que todos soñamos… No conocemos con exactitud su condición física ni su peso, pero deseamos su triunfo… Nuestro deporte lo necesita, Nicaragua entera se excitará.