En búsqueda de la ética en Nicaragua

  • Inclusive en el gobierno y en los partidos políticos hay muchas más personas decentes que lo que habitualmente se dice. Lo que pasa es que quienes llaman la atención son los corruptos, por la misma razón de que las noticias son generalmente lo malo y sorprendente, no lo bueno y rutinario

Luis Sánchez [email protected]

Se dice tanto sobre la corrupción en el Gobierno y la pérdida de valores y principios en todos los ámbitos de la sociedad nicaragüense, que hablar de ética en Nicaragua podría parecer una pérdida de tiempo y un ocioso ejercicio intelectual.

Al parecer, este problema no angustia sólo a Nicaragua. En muchas partes del mundo se habla ahora con insistencia –en realidad, siempre se ha hablado de lo mismo-, de que hay una confusión moral que es característica de la transición de toda clase –política, económica, científica, tecnológica, cultural, etc.-, en que vive la humanidad. El maestro –colombiano- de ética periodística Javier Darío Restrepo ha citado al respecto como muy oportuna una expresión de la conocida escritora francesa Margarita Yourcenar, referida a una etapa crucial y oscura de la antigua Roma: “los dioses no estaban ya y Cristo no estaba todavía y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estaba solo”.

Ahora bien, en el caso específico de Nicaragua, si fuera cierto que los valores han naufragado y que todo está corrompido, más necesario sería hablar de ética y cultivar valores y principios. ¿Acaso no es para ahuyentar a los demonios que se rocía el agua bendita?

La verdad es que en Nicaragua hay mucha más gente honorable que lo que habitualmente se cree. Por ejemplo, mucho se habla de que la juventud está arruinada por la vagancia, el pandillerismo, la drogadicción, etc. Pero es una minoría de la juventud la que se dedica a esos menesteres marginales y delictuosos. La mayoría de los jóvenes estudia disciplinadamente, trabaja honradamente, hace deporte, se divierte sanamente, participa en actividades de las iglesias, se prepara para el futuro aunque lo vea incierto.

Inclusive en el gobierno y en los partidos políticos hay muchas más personas decentes que lo que habitualmente se dice. Lo que pasa es que quienes llaman la atención son los corruptos, por la misma razón de que las noticias son generalmente lo malo y sorprendente, no lo bueno y rutinario.

En cualquier caso, es bueno y necesario que haya preocupaciones y esfuerzos prácticos para promover la integridad en el servicio público, la unidad familiar, las buenas costumbres, el aseo urbano, la educación y el respeto recíproco entre las personas. Justamente por eso es muy importante que se celebre en Nicaragua el V Congreso Latinoamericano de Humanidades, cuyo tema será “Humanidades: La ética en el inicio del siglo XXI”; congreso que tendrá lugar del 25 al 28 de septiembre de este año en el Convento de San Francisco, Granada, y es organizado por el centro Humanístico de la Universidad Politécnica de Nicaragua y el Centro Interuniversitario de Estudios Latinoamericanos y Caribeños.

Los temas que se debatirán en el V Congreso Latinoamericano de Humanidades son todos importantes: ética y derechos humanos (genoma, derecho a la diferencia, derechos de los pueblos originarios); ética y los problemas del desarrollo: ética y medio ambiente; ética, estética y comunicación; ética y género; ética y religión; ética y política, etc.

A propósito de ética y política, en la instalación del comité nacional pro congreso que se llevó a efecto esta semana en el Palacio de la Cultura, en Managua, uno de los participantes preguntó -o más bien reflexionó- acerca de qué se debería hacer para que la discusión del cónclave de septiembre, en el que presentarán sus ponencias no menos de 50 personalidades nacionales y extranjeras, no se quede en el círculo cerrado de un pequeño grupo de intelectuales sino que trascienda a la población; y advirtió acerca de la posible inconveniencia de celebrar un foro sobre ética en el momento en que entrará a la etapa de clímax una campaña electoral que seguramente no será moralizante.

Pero podría ser más bien providencial que se celebre el congreso internacional sobre ética precisamente cuando los demonios políticos y electorales anden sueltos y desaforados. Hasta se podría invitar a los candidatos principales para que expongan sus consideraciones sobre la ética en la política y el ejercicio del poder. Este es un tema que interesa mucho y a muchos, a juzgar por los resultados de una encuesta política que presentó la UCA esta semana.

Al respecto, uno de los presentadores de la opinión de la gente encuestada subrayó que “la gente quiere reglas más limpias y transparentes que eviten el juego sucio de la politiquería, la corrupción, hacer negocio y enriquecerse con la política”. De modo que hablar de ética en medio de la campaña electoral no necesariamente sería predicar en el desierto, sino todo lo contrario.  

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