- No basta quedarse en el lirismo de mencionar a nuestros próceres, ni en presentar una idea poética de la unión centroamericana
Fabio Gadea Mantilla
Bien se ha dicho y con toda razón que los pueblos centroamericanos no podrán integrarse plenamente, sin antes pasar por un serio proyecto educacional sobre todo a niveles populares en todos los países del área. Es preciso explicar a todos los niveles lo que significa el proceso integracionista y cuáles son las ventajas que se están obteniendo del mismo y los alcances futuros de una integración en pleno desarrollo. Junto a una campaña generalizada de divulgación para que nuestros pueblos comiencen a enterarse de las ventajas de la unión centroamericana, campaña que nos está haciendo falta, es preciso comenzar a educar desde la raíz a los niños centroamericanos en los colegios de todas las ciudades, pueblos y caseríos centroamericanos.
Parte o casi toda la incomprensión existente en materia de integración centroamericana por parte de nuestros pueblos, se debe a que ninguno de nosotros se nos enseñó ni a grandes rasgos, lo que significaba en verdad esa integración por la cual lucharon en los dos pasados siglos, próceres como Francisco Morazán, Justo Rufino Barrios y Salvador Mendieta para sólo mencionar a tres de los más grandes centroamericanistas de todos los tiempos.
No basta quedarse en el lirismo de mencionar a nuestros próceres, ni en presentar una idea poética de la unión centroamericana. Es necesario enseñar todas las posibilidades reales que se abren a nuestros pueblos con la creación de la Gran Nación Centroamericana, de la Patria Grande, como debemos llamarla.
Somos pequeños estados con tres, cuatro, cinco o seis millones de habitantes cada uno, separados por fronteras y por aberraciones históricas y por soberanías mentirosas que nos han mantenido desunidos durante siglos. Pero estos pequeños estados, juntos, significarían una poderosa nación de casi cuarenta millones de habitantes, un mercado nada despreciable. Y esto, que no estamos tomando en cuenta a la República Dominicana, la cual se ha incorporado con 20 diputados y participa actualmente en todas las deliberaciones del Parlamento Centroamericano. Centroamérica y el Caribe juntos tendrían una presencia mundial que nadie podría discutir. Para sólo poner un ejemplo, la producción de café de los países centroamericanos nos convertiría en el segundo país productor de café del mundo, con lo cual lograríamos un manejo más eficiente y barato del producto y una mejor comercialización del mismo.
Un logro real de la integración es el C-A4, que ha abierto las fronteras desde Nicaragua hasta Guatemala; cualquier ciudadano centroamericano puede viajar sin pasaporte, tan sólo con mostrar su cédula o su licencia de conducir. El tránsito de personas y vehículos se ha vuelto mucho más fluido entre los países del área.
Los logros deben ser convenientemente divulgados, pero la integración en sí debe ser enseñada como materia en las aulas escolares de nuestros centros de enseñanza a nivel centroamericano. A Dios gracias actualmente se ha comenzado a hablar de integración en las escuelas. La Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología del Parlamento Centroamericano ha divulgado varios miles de unidades del libro “Construyamos la Integración”, el cual ha sido distribuido a todos los ministerios de Educación de los países del área. La integración como materia de enseñanza es una realidad entre los alumnos del sexto año de primaria. Además, se están desarrollando proyectos interesantes en educación como el programa de radio “Habla la Patria Grande”, que será transmitido por centenares de emisoras en toda el área. Es por medio de la educación como se puede llegar más rápidamente a una auténtica integración centroamericana.
* El autor es diputado liberal al Parlacen.