País de las maravillas

Federico Dueñas

Todavía no salgo del asombro, de la estupefacción, y del asco… Esa nota que apareció en La Prensa hace casi dos semanas. Pero. ¡Aún no la puedo digerir!, cuatrocientos funcionarios públicos del gobierno liberal ganan (eso de “ganan” es muy relativo) más de diez mil dólares mensuales. Sí, algo vergonzoso e increíble, que en este miserable país, donde existen miles de familias que actualmente viven (eso de “viven” es muy relativo) con menos de un dólar diario, haya gente (corsarios salvajes, diríame yo) incrustados en las sangradas y saqueadas nóminas estatales con sueldos fabulosos, de los que la población no percibe ningún beneficio sobre estas onerosas “inversiones” del gobierno en megasueldos. Un médico con un salario de 100 dólares, un maestro con salario de 80 dólares mensuales, una enfermera con 50 dólares mensuales. Un presidente del Banco Central con más de treinta mil dólares mensuales de salario, al que hay que agregarle dietas por reuniones extraordinarias, tarjeta de Crédito, gastos de representación, viajes y viáticos, vehículos, choferes y guarda-espaldas, así como pingües, etc., por debajo de la mesa, por acomodar “cifras” oficiales para exportación que proyecten una imagen positiva del gobierno (eso de “positiva” es muy, muy relativo). Señores este es el país más pobre de Latinoamérica, y para como se maneja la economía seguirá siéndolo por muchos años más. Como bien dice el artículo antes mencionado, ni en el país más rico y poderoso del mundo, los Estados Unidos, hay salarios a estos niveles. ¡Gobernantes, tengan misericordia de su pueblo!.

Ahora es sencillo comprender porque el doctorísimo Noel Ramírez aparece soberbio y permanentemente sonriente (sometimes with red shirts, too) ante los medios de comunicación. ¿Cómo no iba a reírse,… a “carcajiarse”?. Se ríe del presidente, según León Núñez ( y le creo), se ríe de sus subalternos ( y lo tienen que soportar), se ríe de la ciudadanía, pues, sin gran esfuerzo recibe un salario que jamás soñó generar honestamente y, que es, literalmente absorbido de los impuestos del lacerado contribuyente.

Pero al doctor Ramírez lo puso allí el presidente de la nación, no es un puesto de elección popular, es un puesto de confianza de Gabinete. De igual manera lo están los otros trescientos noventa y nueve funcionarios públicos mencionados en el artículo de LA PRENSA. No dudo que habrá entre ellos algunos trabajadores, que efectivamente merezcan y se ganen con su trabajo honesto el salario asignado, pero para como este gobierno marcha, para los niveles de corrupción, anarquía, raterías, ilegalidades y desorden en que opera, la gran mayoría de estas sanguijuelas deben concretarse a cumplir meras funciones protocolarias cortesanas al más puro estilo del imperio de Luis XV en Francia. Sólo que ahora lo hacen sobre poderosos “cuadraciclos”, corriendo beodos y desaforados por las hermosas playas privadas del Hombre y sus alrededores.

Por cierto. ¿Qué paso con las investigaciones de la Terraza de Byron Jerez?. ¿Ya aparecieron los prófugos de la justicia Jorge Solís y Gabriel Levy?  

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