El veto parcial del Presidente Arnoldo Alemán a la Ley Creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua se encuentra en una comisión parlamentaria que dictaminará si la Asamblea Nacional lo acepta o lo rechaza.
De acuerdo con la Constitución, la Asamblea Nacional sólo puede aprobar o rechazar, de plano, un veto presidencial y para aprobarlo se requiere el consentimiento de por lo menos la mitad más uno del total de diputados, o sea 47 votos como mínimo. Pero ya sea que la Asamblea Nacional acepte o rechace el veto, la libertad de expresión y de información resultaría irremediablemente dañada por la Ley de Colegiación de Periodistas, según la cual para ejercer el periodismo será necesario contar con el aval del Colegio de Periodistas. Aunque la verdad es que el veto resultó peor que el proyecto original, pues el Presidente Alemán propone la monstruosidad de que el tal Colegio envíe a la cárcel, por “vagancia”, a quienes ejerzan el periodismo sin su autorización.
En todo caso, el único culpable por el grave daño que esta ley causaría a la libertad de información es el Presidente Alemán, quien debió haberla vetado totalmente pero la dejó pasar con algunas modificaciones que incluso la empeoraron, sin dudas porque su fobia contra la libertad de prensa que ha permitido denunciar la corrupción gubernamental, es mucho más fuerte que sus escrúpulos democráticos y liberales.
La Ley de Colegiación de Periodistas atenta contra la libertad de información por lo siguiente:
Primero, porque de acuerdo con dicha ley sólo podrían ejercer el periodismo quienes tengan un título universitario que los acredite como tales, así como los estudiantes de periodismo que vayan por el tercer año y quienes sin ser titulados tengan cinco años de ejercicio periodístico.
Segundo, porque “Para ejercer el periodismo o profesiones afines será necesario contar con credencial del Colegio de Periodistas de Nicaragua”, según establece textual y categóricamente el artículo 6 de la ley.
Tercero, porque serán miembros del Colegio todos los miembros de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) y la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), que crearán un comité organizador del congreso que elegirá a las autoridades del Colegio; y, como es bien sabido, más o menos el 80% de los periodistas nicaragüenses pertenece a la organización gremial prosandinista UPN.
De manera que no hace falta mucha sagacidad para advertir que el ejercicio de la libertad de información por medio del periodismo dependerá de los criterios ideológicos y los intereses políticos de los sandinistas. Una sombría perspectiva que sería peor si el FSLN gana las próximas elecciones nacionales, como es factible que las gane porque gracias a la claudicación de Alemán y el PLC el porcentaje de votos requerido para ganar la elección presidencial se bajó a 35%.
Sin embargo, todavía no está perdida la batalla por la defensa de la libertad de información irrestricta que el pueblo nicaragüense conquistó en 1990, y que ha podido sobrevivir durante los últimos 10 años a pesar de todas las dificultades que ha debido enfrentar.
La Asamblea Nacional debería engavetar la Ley de Colegiación de Periodistas porque si la aprueba violaría la Constitución Política de la República de Nicaragua, cuyo artículo 66 establece que el derecho de los nicaragüenses a la información “comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas, ya sea de manera oral, por escrito, gráficamente o por cualquier otro medio de su elección”, o sea, también por medio del periodismo.
Si la Asamblea aprueba la Ley de Colegiación de Periodistas en cuanto sea promulgada recurriremos ante la Corte Suprema de Justicia para que la declare inconstitucional. Y recurriremos también ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque la Ley de Colegiación de Periodistas atropella el artículo 13 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos y el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que garantizan el derecho irrestricto de todas las personas a la libertad de información, por todos los medios posibles incluyendo la práctica del periodismo.