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Cecina por filete
Nos están vendiendo cecina como filete de exportación. Cuando el Presidente Arnoldo Alemán dice que los gigantescos salarios que ganan sus ministros es lo que les corresponde a su categoría, yo me pongo a repasarlos uno por uno y siempre llego a la misma conclusión: ¡Pero si esto es cecina y me lo empacan como si fuera filete de exportación! Y lo peor es que de tanto oírlo los mismos funcionarios se lo han terminado creyendo, y sólo cuando están en la calle, ya en la llanura, es que se dan cuenta que nadie paga por ellos el precio que se pusieron, y ahí vemos a tanto ex ministro deambulando por calles y oficinas sin encontrar empleos de “su categoría”.
Combate a la pobreza
El colmo es, sin embargo, que quien el gobierno destinó para combatir la pobreza comience ganando 23 mil dólares de salario mensuales, más consultorías por el mismo orden y otros ingresos. Por lo menos si viéramos los resultados de su trabajo uno dice, pues fue dinero bien invertido, pero, al contrario, nunca se puede hacer nada porque falta dinero. Ahora sabemos que el dinero sólo ajustó para combatir la pobreza de don Luis Durán, el asesor que el gobierno tiene para combatir la pobreza. Su pobreza, pues.
Subibaja
El problema del paquete de medidas económicas que anunció esta semana el Presidente Alemán es que se sabe exactamente quien pierde, pero no se tiene la misma certeza sobre quién gana. Sabemos que pierde el ciudadano que se monta en un bus y deberá pagar más por su pasaje, sabemos que pierden los buseros que vieron esfumarse un subsidio estatal que les ahorraba millones de córdobas en combustible. Pero… ¿quién gana? El aumento de salario mínimo, que no deja ni medianamente satisfecho a los sindicatos que reclamaban, es apenas la palabra del presidente contra todos aquéllos que están involucrados en el problema, incluyendo a los que deben hacerlo ley, que es la única forma que vale. Y la mejor prueba de que el presidente no tiene la última palabra es que se sigue negociando el salario mínimo. Y la rebaja en el precio del combustible no puede anunciarla el presidente, porque ese rubro se rige por el libre mercado, y si la rebaja fuera vía impuestos tendría que aprobarla el Parlamento.
Trampa
La otra gran trampa son los 10 centavos de incremento en el transporte. El problema es que con esta disposición el Gobierno rompió la línea cerrada, redonda, de los dos córdobas, y empieza a desajustar el tercer córdoba. Olvídense que los buseros van a dar el vuelto. Y así, el aumento de 10 centavos puede ser de 15, 40 ó 90 centavos, según el humor y la “conciencia” del busero.