Gérmenes del fracaso

Douglas [email protected]

En un gesto inusual, el ex candidato a alcalde de Managua por el PLC, Wilfredo Navarro, publicó una lista de sugerencias para los aspirantes políticos, señalando factores que pueden conducir a una derrota como la suya en los comicios municipales del año 2000.

Revisando las lecciones de su revés electoral, observamos que muchas están relacionadas con la comunicación y apuntan a fallas frecuentes de funcionarios públicos y líderes políticos.

“El candidato puede estar haciendo una buena campaña, pero de nada le servirá si su gobierno o partido está tomando decisiones percibidas como no adecuadas”, dice Navarro, reconociendo que la decisión del elector depende de algo más que discursos y publicidad. Analiza contextos.

Durante la campaña, Navarro se mostró seguro del triunfo, quizás por tener el respaldo financiero y político del partido en el gobierno y por creer que los errores de la administración liberal pasarían desapercibidos para la población, más cuando el presidente y los ministros se empeñan en tapar las fallas.

“Hay que tener cuidado con lo que hacemos para no enviar mensajes errados a los votantes”, recomienda Navarro, y luego insiste en que “a veces lo que se dice o se hace se revierte en contra de uno”.

Supongo que hizo públicas sus reflexiones al convencerse que en su partido y en el gobierno pesa mucho la testarudez y descuidan el comportamiento más elemental para la buena imagen, por dedicarse a ocultar actos de corrupción y flojeras administrativas que afectan a la ciudadanía.

Un ejemplo reciente. La ministra de Salud se ha empecinado en esconder casos de supuestas negligencias médicas e irregularidades en el abastecimiento de medicinas para los centros asistenciales, olvidando que los hechos tarde o temprano trascienden, como rumor o como noticia, y que las personas afectadas también serán electores el 4 de noviembre.

Navarro llegó a la conclusión de que “tus adversarios están en los otros partidos, muchos enemigos los tienes en tu partido”. Entre esos enemigos debe incluir a los funcionarios que actúan contra el bienestar de la población, a pesar de que fueron elegidos para servirle.

“Los rumores hay que refutarlos inmediatamente. Un rumor que no se enfrenta puede extenderse y causar mucho perjuicio”, aconseja el ex candidato liberal. Sin embargo, lo común es que funcionarios públicos y políticos huyan de los periodistas o den respuestas vulgares, cuando les hacen preguntas que no les convienen.

Navarro señala que “una acertada relación con los medios de comunicación es trascendental para el éxito”. Ojalá le oiga el Presidente Arnoldo Alemán y algunos ministros que prefieren decir disparates o atropellar, sólo por ser autoridad.  

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