Francisco Mayorga.

Francisco Mayorga, Banquero acusado de estafa: “No he robado un peso”

Desde la cárcel el doctor Francisco Mayorga relata a LA PRENSA el calvario que está viviendo desde noviembre pasado cuando se declaró en quiebra el Banco que él presidía Fabián Medina [email protected] Panchito parece más Panchito que nunca. Menudo y desvalido se le ve aparecer entre los laberínticos pasillos de las cárceles de El Chipote […]

  • Desde la cárcel el doctor Francisco Mayorga relata a LA PRENSA el calvario que está viviendo desde noviembre pasado cuando se declaró en quiebra el Banco que él presidía

Fabián Medina [email protected]

Panchito parece más Panchito que nunca. Menudo y desvalido se le ve aparecer entre los laberínticos pasillos de las cárceles de El Chipote guiado por un custodio: un pantalón azul desteñido, sin faja y una camisa deportiva blanca. Sobre el pecho un crucifijo de plata. Ojillos temerosos.

Son las cárceles de la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) de la Policía donde guarda prisión desde el martes 13, acusado de estafa después de la escandalosa quiebra en noviembre pasado del banco que él presidía.

Es, digamos, uno de “cuello blanco”. Una especie prácticamente extinta en nuestras cárceles. Francisco Mayorga se cree, sin embargo, víctima “de la sangre” que organismos internacionales están pidiendo para que Nicaragua demuestre su intención de sanear el Sistema Financiero. Siente que tras su arresto “hay pasos de animal grande”, pero se niega a revelar los nombres de ese animal grande por su sentido de sobrevivencia:

“No me pida que estando yo en manos de las personas que me quieren hacer daño comience a opinar sobre eso. Yo soy valiente y soy sereno, pero tampoco soy descabellado. Sé lo que puedo hacer”.

El descrédito primero y la cárcel después han caído sobre el doctor Mayorga como una losa: profesionalmente se siente acabado en Nicaragua, su familia sufre, está sin dinero y nunca se le cruzó por la mente guardar prisión por un motivo que no fuera la política.

–¿Cómo está viviendo Panchito Mayorga este episodio de su vida?

“Yo nunca esperé que esta situación se fuera a presentar a lo largo de mi vida, excepto tal vez guardar cárcel por razones políticas. Nunca me imaginé que hacer un esfuerzo empresarial con el que estaba culminando mi carrera profesional fuera a desembocar en una situación de esta naturaleza. Sin embargo, desde el punto de vista espiritual yo me siento interiormente intacto. Sé que soy inocente de los delitos que se pretende imputarme. No he cometido ningún delito y sé que no me he robado un peso. Yo sé que la justicia de Dios es la única perfecta, pero yo espero que en mi caso resplandezca la justicia también en Nicaragua”.

–¿Y su familia cómo está sobrellevando esto?

“Estamos muy golpeados. Mi esposa, mis hijos no esperaban una cosa así, mi padre tampoco, mis hermanos están en Estados Unidos, pero somos gente de fe y nosotros sabemos que el Señor está mirando todo lo que está pasando y yo recuerdo el caso de Job. Job que fue un hombre bendecido de Dios y prosperó. Fue puesto en manos de Satanás, y Satanás le quitó todo. Lo dejó en la ruina total y enfermo, pero Job nunca perdió la fe en Dios”.

–En todo caso esto va a lesionar su imagen…

“Ya estaba bastante lesionada desde cuando la Superintendencia pidió la liquidación forzosa del Banco del Café el 17 de noviembre, porque por un lado significaba el fin de un proyecto muy importante y por otro lado significaba que profesionalmente yo estaba totalmente destruido en Nicaragua. Estuve buscando unos trabajos cortos fuera de Nicaragua, uno de ellos lo tenía que hacer a partir de este fin de semana para sobrevivir, pero siempre decidido a permanecer en Nicaragua hasta que este asunto se dilucidara. Yo no esperaba que la investigación de la Policía desembocara en este tipo de acusaciones, mucho menos de estafa, mucho menos como dijo el Comisionado Bautista según los leí, estafa por 20 millones de dólares. Yo estoy en la calle. Yo no me he robado un peso. Cualquiera puede hacer investigaciones. Yo le puedo dar un poder a usted para que haga investigación en cualquier banco del mundo sobre mi persona, familia o cualquier empresa en la que se suponga que yo tengo intereses para ver si existe cualquier cantidad de dinero. No me van a encontrar ni un peso, excepto cincuenta mil dólares congelados en una cuenta en Banco Saint George”.

–¿Entonces a qué atribuye usted que esté guardando prisión?

“Yo no puedo saber cuáles son los intereses que se han movido para hacer este espectáculo totalmente absurdo e innecesario. No puedo imputárselo a nadie en particular, sin embargo esto es una situación en que evidentemente se oyen pasos de animal grande, y yo lo único que creo es que ha habido aquí varios episodios de quiebra bancaria y siempre las autoridades de los organismos internacionales –por ejemplo el representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) Joaquín Harnack–, han insistido en que tiene que haber sangre después de una cosa de estas aquí en Nicaragua. Entonces en las condicionalidades que le puso el Fondo Monetario en diciembre a Nicaragua se incluyó que hubiera una persecución judicial para los que somos presuntamente responsables de hechos criminales y cosas por el estilo. La verdad es que yo no pensé que eso pudiera conducir a acusaciones criminales que no tienen ninguna base”.

–¿Quién es ese animal grande de quien se oyen los pasos?

“Ahh, yo no tengo manera de pensar, pero sí es evidente que ha habido un esfuerzo sistemático y muy serio para crear una situación que yo espero que va a salir a luz a lo largo del juicio. Yo no sé cuál sea la mano pachona que tenga interés en hacerme daño porque yo nunca le he hecho daño a nadie, y no creo que esto sea un afán simplemente de hacer justicia, en primer lugar, porque soy inocente y, en segundo lugar, porque a lo largo de los años se han visto muchos casos donde ha habido presuntamente grados de culpabilidad muy serios y donde no ha habido ningún tipo de persecución. En el caso mío, yo me he sentido perseguido”.

–¿Y por qué cree usted que quieren enseñar su cabeza y no la de los otros casos que menciona?

“Tampoco puedo yo imaginármelo. Se lo dejo a la imaginación suya y a la del público que puede analizar las realidades del país y puede llegar a sus propias conclusiones. No me pida que estando yo en manos de las personas que me quieren hacer daño comience a opinar sobre eso. Yo soy valiente y soy sereno, pero tampoco soy descabellado. Sé lo que puedo hacer”.

–La opinión pública, sin embargo, está conociendo de préstamos relacionados, prestamos oscuros, dinero perdido que el Estado no va a poder recuperar… Alguien tiene que hacerse responsable de eso y si no es usted que era presidente del Banco ¿quién?

“Los préstamos relacionados nunca fueron delitos, e inclusive no tenían ningún tipo de limitación hasta que vino la ley de octubre de 1999. Inclusive se dio un plazo a los bancos para que redujeran los préstamos relacionados a un nivel que fuera el equivalente al 60 por ciento del capital del banco. El hecho que haya préstamos relacionados no quiere decir que el dinero fue sustraído o robado”.

–Es que no estamos hablando sólo de préstamos relacionados sino de préstamos que se sacaron a través de terceras personas, sobre empresas fantasmas, aparentemente…

“No ha habido empresas fantasmas. Todas las sociedades a las que el banco le ha dado préstamos, sean relacionados o no sean relacionados, eran sociedades existentes, con socios que existen, con garantías reales, con todos los requisitos normales de la gestión bancaria y me parece que el uso de la palabra fantasma o de testaferro es una especie de abuso en contra mía o en contra de la directiva del banco”.

–Cuando recién se conoció la quiebra del Banco del Café usted dijo que asumía la responsabilidad de todo.

“¡Por supuesto! ¡Y aquí estoy! Yo me he quedado dando la cara. No me he escondido, no me he fugado. He salido del país cuatro veces en los últimos tres meses. Yo asumo la responsabilidad como presidente del Banco por los errores que se hayan cometido en la conducción, en la estrategia y en la problemática que finalmente vino a conducir a la bancarrota. Sin embargo, también quiero subrayar que yo había estado trabajando con mi directiva en la estructuración de soluciones que fueran mucho más llevaderas para el Estado y que no llevara ningún daño para el sistema ni para los depositantes. Fue una decisión del Ejecutivo que hubiera una liquidación forzosa del Banco del Café sin reconocer, inicialmente, a los depositantes”.

–¿Y ahora qué piensa hacer?

“Lo primero que espero es que me restituyan mi libertad lo más pronto posible. La Procuraduría lo que puso fue una denuncia, no fue una acusación. Tengo entendido que piensan ir mandando más casos y más casos y más casos con el objeto de mantener la situación de la defensa contra la pared y que al cabo de diez días me dejen encerrado con un auto de segura y formal prisión. Aquí lo que se pretende es mediante una estrategia judicial llegar a arrinconar al juez con una gran cantidad de papeles que va a ser imposible que el juez lea. Yo aquí difícilmente me puedo defender. Existe el afán de construir una teoría que podría significar, si esa teoría es válida, que todos los créditos del Banco del Café pudieran haber sido con testaferros, con garantías insuficientes, créditos del Banco del Café podrían ser delitos. ¡Es una cosa absurda!”.

–Usted no recibió el respaldo de los otros banqueros.

“Eso ha sido muy típico de la banca. El sector bancario es un sector muy competitivo. El desarrollo del Banco del Café, que fue muy rápido, no fue percibido con agrado por la competencia y cada banquero busca cómo llevar agua a su molino, como es natural”.

–¿Francisco Mayorga perdió dinero con la quiebra del Banco?

“Yo perdí las 880 acciones que tenía, que era el ahorro de toda mi vida”.

–¿Cuánto es eso en dinero?

“880 mil dólares, que es todo mi capital. Mi casa quedó hipotecada, la finca también. Creo que la pérdida va a ser mayor. Y reitero: puedo darle plenos poderes a LA PRENSA para que investigue si yo tengo algún centavo en cualquier parte del mundo. O alguien de mi familia”.

Hombre de blanco

Francisco Mayorga, 50 años, gusta vestir de blanco y generalmente lo hace los jueves. No quiso explicar los motivos y se limitó a decir “tal vez es una cuestión espiritual, pero más importante es ser blanco por dentro”.

Lleva un régimen de vida muy sobrio; no bebe, no fuma y no se le conoce por derrochador.

Casado desde hace 33 años con Norma Auxiliadora Sevilla, tiene dos hijos.

Dice que sus propiedades son una casa en la que vive desde hace 20 años y una finca, ambas hipotecadas.

En la fundación del Banco del Café dice haber invertido 260 mil dólares, que eran los ahorros de toda su vida.

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