La conformación del Estado Mayor General de la Contra por miembros de la Guardia Nacional llevó a que en la Resistencia se cometieran crímenes contra inocentes. En esta secuencia de la revista norteamericana Newsweek, de 1985, se mira como un “comando” de la Resistencia acuesta a un campesino en una zanja que había sido obligado a cavar. Como el campesino se resistió a la reclutación, el “comando” le hunde el puñal en la garganta varias veces, para luego apuñalarlo en el pecho.

Control de ex oficiales G.N. preocupaba a EE.UU.

Informe del Comité de Control de Armas y Política Exterior del Congreso de EE.UU. confirma que Estado Mayor del FDN estaba integrado por criminales de guerra. “El Estado Mayor incluye a ex somocistas que eran personalmente responsables de la brutalidad que se ejercía contra los opositores políticos; de la represión o de la corrupción, como […]

  • Informe del Comité de Control de Armas y Política Exterior del Congreso de EE.UU. confirma que Estado Mayor del FDN estaba integrado por criminales de guerra. “El Estado Mayor incluye a ex somocistas que eran personalmente responsables de la brutalidad que se ejercía contra los opositores políticos; de la represión o de la corrupción, como también como socios personales cercanos a Somoza”, refiere el informe norteamericano

José Adán [email protected]

Cuarta y última entrega.- La composición mayoritaria de la cúpula de la Contra, por parte de ex oficiales de la Guardia Nacional, involucrados en actos brutales de represión a fines de los años 70, fue objeto de preocupación y de críticas severas de amplios sectores norteamericanos, incluyendo congresistas de ese país, según informes de la época.

De acuerdo a un informe elaborado por el Comité del Control de Armas y Políticas Extranjeras, encabezado por el Republicano Matthew McHugh, al menos doce de los trece miembros del Estado Mayor de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses (FDN), eran ex oficiales de la Guardia Nacional involucrados en violaciones a derechos humanos.

“El Estado Mayor (del FDN) incluye a ex somocistas que eran personalmente responsables de la brutalidad que se ejercía contra los opositores políticos; de la represión o de la corrupción, como también como socios personales cercanos a Somoza”, refiere el informe norteamericano titulado “El Alto Comando de la Contra: Un análisis independiente sobre el liderazgo militar del FDN”.

El documento congresional reitera que el Estado Mayor de la Contra estaba enteramente integrado en sus puestos claves por ex Guardias Nacionales. “De los 13 hombres que aparecen en la lista en este documento, 12 eran oficiales de la Guardia Nacional. Las publicaciones de la FDN confirman por sí solas, el nombre, el cargo y los antecedentes de 8 de los 13 individuos mencionados acá”.

En la estructura de Mando Central, encabezada por el Coronel Enrique Bermúdez, de quien aseguraban que nunca fue acusado de barbarie ya que permaneció en Washington en la insurrección final, aparecían una serie de nombres como el capitán Armando (“El policía López”); el mayor Ricardo “Chino” Lau; el capitán Juan Gómez y el capitán Justiciano “Pino” Pérez”, en cargos claves desde el punto de vista militar y operativo.

“A diferencia del liderazgo civil, que ha sufrido tres importantes alzamientos desde la creación de la FDN, el liderazgo militar se ha mantenido constante desde 1980; lo que ha incrementado las preocupaciones de que los militares más que los civiles como Arturo Cruz y Alfonso Robelo se mantendrían en el poder, si a la postre, los contras tomaban el poder”, reza el documento en mención.

ORIGEN DE LA CONTRA

En 1980, según el Informe del Comité Congresista, Bermúdez formó la milicia “15 de Septiembre” con fondos argentinos y junto a Arístides Sánchez, miembro del partido (PLN) y de los negocios de Somoza. “La milicia realizó ofensivas de sabotaje y asesinatos en Nicaragua”, indican.

En 1981, Bermúdez y Sánchez fundaron la FDN con fondos de la CIA. Desde entonces, Bermúdez ha encabezado el Estado Mayor de la FDN. “La presencia de Bermúdez y su socio cercano, el mayor Ricardo Lau y el capitán Justiciano Pérez, en las filas de la FDN, ha sido citada públicamente por Edén Pastora como la razón por la cual él rechaza unirse a la FDN”, dice el texto traducido.

La creación del Estado Mayor del FDN quedó patentizada en un Acta firmada formalmente por diez firmantes, entre los que están Arístides Sánchez, José Cardenal y 8 Guardias Nacionales, incluyendo a Bermúdez, Lau, Gómez y Rivera.

El título oficial de Bermúdez en los documentos de la FDN era el de “Comandante Estratégico”, equivalente del Comandante Supremo, pero usualmente se le conoce en los campos de la Contra por su nombre de guerra “3-80”, señalan.

“COMANDOS FANTASMAS”

El mismo informe independiente refiere que en la Contra hay dos niveles de liderazgo militar: el de comandantes de comandos regionales y el de comandantes de fuerzas de tarea y el Comité había identificado que cinco de los seis comandos eran dirigidos por ex oficiales G.N. al igual que todas las 30 fuerzas de tarea.

La razón que aduce el Alto Mando del FDN, indica el informe, es que son los únicos que pueden garantizar la cohesión y evitar la deserción de los soldados, quienes podrían regresarse a Honduras para permanecer en los campamentos junto a sus familiares.

Según la Administración norteamericana y el FDN, había 25,000 combatientes “potenciales”, de los cuales 6,000 se mantenían activos (combatiendo) al interior del país; sin embargo, estimaciones independientes referían que eran en total 12,000, de los cuales no más de 1,000 se mantenían operando dentro de Nicaragua. A este fenómeno le denominaron “comandos fantasmas”.

“La fabricación de ‘comandos fantasmas’ podría estar motivada por corrupción, ya que los comandantes son provistos de salarios por soldados, los cuales deben distribuirlos entre las tropas, o bien, para inflar las cifras de las tropas e impresionar luego durante las audiencias, por ejemplo, en el Congreso”, concluye.

JOAQUIN CUADRA: «ERAN SANGUINARIOS»

El General retirado Joaquín Cuadra Lacayo fungía como Jefe del Estado Mayor General del Ejército Sandinista y Viceministro de Defensa, en el período más cruento de la guerra. Su responsabilidad principal era la Dirección Operativa y Táctica de la guerra. Asimismo tenía subordinados a su mando a todos los órganos del Estado Mayor General, entre ellos los órganos de Inteligencia Militar.

“Por tanto, tenía la obligación de conocer los movimientos del enemigo, el probable carácter de sus acciones, caracterizar sus principales mandos y jefes, a los diferentes niveles a través del trabajo de información que me daba la inteligencia militar”, cuenta Cuadra.

“Teníamos la visión de que Enrique Bermúdez era un jefe con muchas cualidades militares, tenía estudios, y estaba rodeado de un pequeño grupo de jefes contras que tenían su origen con la antigua Guardia Nacional. Sabíamos que así como tenían algunas cualidades de mandos tácticos, era un hombre polémico en su relación política con el directorio político y con una buena parte del resto de comandantes que no eran sus amigos”, revela Cuadra.

“Sabíamos que no era del agrado del Departamento de Estado, y tenía fuertes vínculos y amistades con militares hondureños y guatemaltecos que estaban haciendo negocio con la Contra, en la compra y venta de los suministros, con jugosas ganancias”.

Cuadra, quien por diez años dirigió los combates contra las fuerzas de Bermúdez, relata que éste no contaba con todo el apoyo de sus tropas. “Provocaba divisiones y no era un líder dentro de las tropas. Las informaciones que teníamos eran que los comandantes de origen campesino que tenían toda la red y base social, no se sentían representados con Bermúdez y sus Jefes Guardias”.

DOS TIPOS DE CONTRAS

Dice que la Inteligencia del Ejército sabía que las tropas de la Contra que comandaban los líderes campesinos, tenían mayor capacidad de resistencia en el combate. “Eran capaces de hacer largas marchas, con un dominio enorme del terreno, y difíciles de interceptar y combatir, pero una vez entrados en combates, eran más fáciles de vencer que las otras tropas, que las tropas que manejaban los ex Guardias.

Cuadra dice que los comandos que lideraban los ex guardias, eran más fáciles de detectar por un motivo: dejaban huellas de sangre por donde pasaban.

“Mantenían el control del territorio en base al terror, eran gente sanguinaria, sin escrúpulos, que le pasaban la cuenta rápido a cualquiera y a veces hasta por gusto; no les importaba que estaban entre campesinos amigos de la Contra. Y eso los hacía más fáciles, porque los propios soldados contras cuando sabían que una tropa dirigida por los ex guardias iba a un pueblo donde habitaban sus familias, les mandaban a decir que huyeran, porque los guardias no respetaban nada”.

Según el ex jefe militar, las tropas manejadas por el grupo de ex guardias eran las más difíciles de vencer, “pero no por liderazgo de Bermúdez, sino por la temeridad e irresponsabilidad con que mandaban a sus hombres a morir”. Agrega que estas tropas disparaban a mansalva contra civiles, torturaban a los sospechosos de colaborar con el Ejército y asesinaban a quienes se oponían a integrar las filas de la Resistencia.

En resumen, el Ejército caracterizó a Bermúdez como un buen táctico, frío y alienado, rodeado de lo más sanguinario de la Guardia, de los más crueles y criminales, pero “no representaba para el Ejército un objetivo primordial, no era alguien a quien necesitáramos matar para ganar la guerra. No nos quitaba el sueño”.

¿BERMUDEZ SUSTITUIRIA A SOMOZA?

En un telegrama del Departamento de Estado de los Estados Unidos, calificado de “Secreto” y dirigido por el asistente Vaky del Secretario de Estado, Christopher Warren, al Embajador Pezzullo, en Managua, se informa que hay información de que se está instigando un golpe de Estado por parte de los militares nicaragüenses, que podría derivar en el asesinato del dictador Somoza.

En el cable “Secreto”, fechado junio 1979, a un mes de la caída de Somoza, se informa también que Nicaragua reporta que Estados Unidos debería asegurarse que Enrique Bermúdez estaría interesado en asumir la Comandancia de la GN en Managua, ya que al Gral. Somoza ya se le había informado que “todo está decidido”.

El dictador Somoza saldría del país el 17 de julio de 1979.

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