Fidel Castro, feliz “vedette” internacional

Federico Dueñas de la Peña

No deja de maravillarme y, asustarme, la excelente destreza con que el senil y enajenado dictador cubano Fidel Castro Ruz, maneja, de manera casi gratuita, la propaganda internacional a su favor y antojo personal, aún en eventos que le son negativos en apariencia, pero siempre procurando(con relativo éxito) ser él, el principal foco de atención de la prensa mundial, con fotografías y toda la cosa.. Ahora les tocó al presidente argentino Fernando de la Rúa y a su canciller Alberto Rodríguez Giavarini, ser el nuevo blanco de los malévolos ataques propagandísticos de Fidel, al condenar, con toda razón, a su tiránico gobierno ante la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Posición que sorprendió a Raúl Alfonsín y Carlos Menem, quienes esperaban un voto de abstención, al igual que el de los gobiernos de México y Brasil. Fidel, ofendido, como niño caprichoso, se da el lujo de insultar al gobierno de De la Rúa, diciéndoles que son “unos lamebotas de los yanquis”, solamente por votar en contra de su flamante y ejemplar dictadura, por osar estar en contra de sus designios y muy particulares puntos de vista. Declaración delicada que pone en serio peligro las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

La valiente posición del gobierno argentino de condenar al régimen castrista, es un ejemplo digno de admirar e imitar por los demás gobiernos latinoamericanos. ¿Cómo es posible que en el inicio del tercer milenio aun exista un oprobioso y salvaje régimen totalitario de izquierda, que es una auténtica y vergonzosa cárcel para más de once millones de cubanos, prácticamente presos en el interior de la isla?. La humanidad en su conjunto, tiene la obligación moral de condenar con toda firmeza al impuesto régimen de Fidel Castro. Es un hecho que hay más de diez mil cubanos encarcelados por considerarles enemigos políticos del sistema, pero cuando les condenan los jueces castristas, no mencionan las verdaderas causas del encarcelamiento, los encierran en calidad de “reos comunes” y, allí los dejan para que se pudran en vida, sin derecho a juicio público justo, ni defensa de ningún tipo. ¿No es esto pisotear los Derechos Humanos más elementales de una persona?.

¿Por qué Fidel no permite que exista en SU( así, con letras mayúsculas, pues, de hecho, es SU isla, suya de él) país libertad irrestricta de prensa? ¿Cuál es el miedo? ¿No es que los cubanos están contentos y felices con Fidel? ¿Por qué no hay elecciones populares auténticas, libres, democráticas, supervisadas por organismos internacionales en Cuba? ¿ Por qué prohibir la libertad de cultos religiosos? ¿Por qué no desmantelar los onerosos y desprestigiados organismos de espionaje y vigilancia ciudadana como la G-2?. Pues, sencillamente porque Fidel necesita mantener a su pueblo vigilado, idiotizado y temeroso de manera permanente con un ejército personal de un millón de mercenarios bajo su mando. Sólo así se entiende el rígido control del sistema sobre las “masas” y, Fidel puede darse el gusto de hacer shows espectaculares (con él a la cabeza) de la magnitud del que hizo el año pasado sobre el malecón de La Habana, con más de un millón de cubanos-siervos brincando de alegría en apoyo “espontáneo” al regreso del infante Elián.

En Nicaragua hay un mal “clonado” de Fidel que quiere regresar al poder otra vez, pese a la pública advertencia de su prudente hermano, de que no lo haga. Hay un presidente “enfermo”, que, con tal de proteger su salida del poder (así se habrá portado), está dispuesto a “vender su alma al diablo”, al abrir espacios electorales para que el mal clonado continúe emulando a papa Fidel. Pobre Nicaragua con este tétrico futuro, lástima que los demás políticos sigan mendigando un mendrugo sucio de pan, en vez de luchar por la democracia para el bien de todos.

Dios salve a Nicaragua.

¡Patria Libre o, morir¡  

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