La rebatiña del poder

Carlos Chamorro C.

El eminente biógrafo mexicano José Martínez en su obra sobre Hernán Cortes, señala acertadamente al referirse a la prácticamente primera intentona de golpe de estado en América recién descubierta y conquistada por los españoles entre 1542 y 1526 durante la malograda expedición de Cortés a las Hibueras (Honduras) que: “Estos hechos muestran cuán frágil era la estructura del poder y qué feroces y desvergonzadas podían ser las pasiones de quienes debían gobernar. XV,449.”

Esta ha sido, por desgracia, nuestra realidad durante toda nuestra historia. Y lo peor es que ya es un mal crónico e inveterado en toda la clase política sin distinción de ideologías o creencias. La historia se repite y vemos ahora que inexorablemente vamos hacia una confrontación, en este caso Bolaños vs Ortega.

Otra vez Daniel Ortega se empeña en perpetuarse en el poder como si lo tuviera por derecho divino. En su libro, que en mi opinión es el mejor escrito sobre la materia por lo meticuloso y objetivo, Robert Kagan, “A Twilight Struggle” (American Power and Nicaragua, 1977-1990), todavía sin traducir, el autor señala, capítulo 32, pág.336, que fue el propio Daniel Ortega el que impidió que Arturo Cruz fuera candidato en las elecciones de 1984, de haberlo sido, probablemente nos hubiéramos evitado 5 años de guerra. Pero no fue así.

Por otro lado, también hay que reconocer para la historia que no fue la Violeta la que salvó la situación-más bien ella la había provocado al insistir instigada por los más duros en destituir a Humberto Ortega en la víspera de su toma de poder-sino Carlos Andrés Pérez, a quien los nicaragüenses debemos estar tan agradecidos, primero por ayudar más que nadie en el exterior a derrocar a la odiosa dinastía de los Somoza y más tarde ayudarnos a salir del atolladero en que nos metimos con los sandinistas al caer los Somoza. Pero Carlos Andrés no obró solo, sino que contó con el apoyo sobre todo del Ing. Antonio Lacayo que fue instrumental para resolver el problema. Y toda la demás actuación del Ing. Lacayo fue, asimismo, clave para ir desmontando una situación sumamente delicada y potencialmente explosiva.

El problema es que de nuevo es el mismo Daniel Ortega el que se empeña en crear una nueva crisis cuando lo que debiera hacer, si realmente fuera patriota, como se lo ha pedido públicamente su hermano Humberto, a quien él personalmente debe tanto, es apartarse y dejar que un hombre moderado y, por lo tanto, aceptable nacional como internacionalmente, como Alejandro Martínez Cuenca sea el candidato de un Frente Sandinista realmente renovado.

Sólo así podremos romper ese círculo vicioso que ha sido causa de nuestra ruina durante toda nuestra historia. En política es mejor saber renunciar a tiempo que adquirir.

* El autor es analista político.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí