- Ancianos que perdieron uno de sus ojos creen que su caso ha quedado en la impunidad por su procedencia humilde, pues llevan un año
tocando puertas y nadie quiere escucharles
Karla Marenco [email protected]
Doña Miriam Teresa Pastrán Palacios, de 68 años, una de las ancianas que perdieron uno de sus ojos, se siente “burlada” en sus derechos porque ya pasó un año de aquella calamidad y nadie se responsabilizó por las lesiones que sufrieron.
Doña Miriam, amablemente recibió a LA PRENSA en su casa de habitación, en el Barrio Monseñor Lezcano. La observamos cansada y un poco temblorosa porque dice que como padece del corazón sus nervios se han alterado y su vida cambió radicalmente desde que perdió su ojo izquierdo.
“Viera qué mal he quedado, me agarran unos mareos terribles que hasta me tiemblan las canillas cuando camino, tengo que agarrarme porque si no me caigo porque siento como si anduviera borracha”, expresó la anciana.
Los nueve ancianos fueron operados entre el 10 y 16 de enero del año 2000. Varios días después se presentaron al Centro Nacional de Oftalmología (CNAO) con dolor en los ojos operados y ahí comenzó el caos.
Los análisis bacteriológicos que les realizaron revelaron que se habían contaminado con la bacteria Pseudomona. El escándalo fue tal en aquel entonces, que el Ministerio de Salud (MINSA) los envió al Aran Eyes Institute, en Estados Unidos, para salvarles los órganos visuales, pero ya no había nada qué hacer.
Al regresar de Estados Unidos y al ver que no les estaban dando la atención que necesitaban, interpusieron el 11 de mayo del 2000 una demanda por lesiones culposas en el Juzgado Séptimo Local del Crimen, en contra de los médicos que los operaron y varios funcionarios administrativos.
El abogado acusador de los afectados, doctor Pánfilo Orozco Izaguirre, dijo a LA PRENSA que las autoridades del MINSA se han negado a facilitarle al juez la información sobre la situación higiénico-sanitaria en la que se encontraban los quirófanos al momento de los hechos “porque no les conviene que se sepa la verdad. Ellos están desacatando una orden judicial que es de ineludible cumplimiento”, dijo.
El doctor Orozco sostuvo que quien tiene toda la información del caso es el doctor Norman Jirón, pues cuando los ancianos se infectaron, él fue quien estuvo al frente de la auditoría médica que se abrió alrededor del caso, pero esos resultados aún están archivados en esa dependencia.
“Están ocultando esa información porque sería fatal para los médicos, ya que se evidenciaría que ellos operaron a la gente en condiciones totalmente de riesgo”, acotó Orozco.
Por su parte, el Juez Tomás Cortés, manifestó a LA PRENSA que antes de emitir un fallo en los próximos días, remitirá un último auto al director de Regulación y Acreditación de Profesionales, doctor Norman Jirón, para que envíe la información solicitada, y de no ser así, el funcionario estaría cometiendo desacato.
LA PRENSA intentó hablar con el señor Inés Valle Gudiel, otro de los ancianos afectados en este caso, pero se encuentra en El Rama, según nos informó su hija, Estebana Valle, quien habita en el Barrio Altagracia en Managua.
Doña Estebana Valle se ha encargado de reunir a los ancianos en Managua cuando ha sido necesario, para coordinar las diligencias judiciales en este largo caso. Como hija de don Inés Valle ella también se siente afectada por todos los gastos que le ha ocasionado el proceso judicial.
“Ellos me han expresado que se sienten decepcionados por esta burla porque les sacan su órgano más vital y nadie responde. Nosotros le mandamos carta hasta al Presidente Arnoldo Alemán y nos respondieron que ya les habían pagado con mandarlos (a los ancianos) a Estados Unidos”, sostuvo.
Ella no entiende por qué el MINSA aún no remite toda la información de las investigaciones que realizaron en el hospital si el propio juez que está instruyendo la causa lo ha solicitado en varias ocasiones.
“Están haciendo eso para retardar la justicia y para que estos viejitos se aburran, se cansen y digan desistimos, para engavetar el caso”, aseveró.
“Si estos ancianos fueran de la estatura de ellos (de los funcionarios del MINSA) o fueran siquiera militantes de su partido, ni siquiera ahí los hubieran operado, ese desprecio a la humanidad responde a la pobreza de estos viejitos”, consideró Valle.
ANCIANOS AFECTADOS
En el accidente médico resultaron sin su ojo derecho los señores Inés Valle Gudiel (98), casado y radicado en El Rama; Fernando Porras Baltodano (82), comerciante; Juan Francisco Sánchez Cruz (71), agricultor de San Rafael del Sur; Julio Aguilar Chávez (63), técnico jabonero, de Granada, y Rafael Porras Sánchez (80), agricultor, de San Rafael del Sur.
También, perdieron su ojo izquierdo, los señores Eulogio Vargas Campos (76), de El Rama; Alfonso Olivares Mairena (73), relojero; Orlando Díaz Luna (68), obrero de la construcción, y Miriam Teresa Pastrán Palacios (62), jubilada.
¿POR QUE NO SE INFECTARON TODOS LOS OPERADOS?
– El doctor Francisco Cisneros, subdirector del CNAO y también otro de los médicos señalados en el caso, mantiene la teoría que si la Pseudomona hubiese estado en los quirófanos, todos los pacientes que fueron operados en la Jornada de Cirugías de Catarata, se hubieran infectado.
– Pero los ancianos son de distintas partes del país y fueron operados en la misma semana, por tanto ellos mantienen que se infectaron con la bacteria en los quirófanos del CNAO.
– Al preguntar al doctor Cisneros sobre los resultados de la Auditoría Médica del MINSA, sostuvo que tampoco miró ni le fueron suministradas las conclusiones de esa investigación, sólo le dijeron verbalmente que “todo había salido bien y que los quirófanos estaban limpios”.
– El galeno lamenta lo sucedido en este caso, pues aunque los ancianos se llevaron la peor parte al perder un órgano que no puede reponerse, los procesados han visto afectado su prestigio profesional y la tranquilidad de sus familiares al ser señalados públicamente.
– El dice que el riesgo de ejercer la Medicina es que a la hora de ser acusados de un error, que a lo mejor no cometieron, se toma en cuenta sólo el caso específico, pero “no valoran que ese mismo médico ha salvado muchas vidas en su andar profesional”.
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