Karla Marenco [email protected]
Según el relato de los afectados, que rola en el expediente número 778/00, durante la semana del 10 al 16 de enero del año pasado fueron operados de cataratas en el CNAO, coincidiendo las cirugías de algunos en el mismo día y otros en fechas alternas de esa semana.
Ellos afirman categóricamente que las operaciones se las realizaron en “el más lamentable estado de insalubridad”. Que la ropa hospitalaria que les dieron “estaba sucia” y el piso del edificio donde se encontraban hospitalizados “estaba cubierto de agua sucia, con orines, papel higiénico usado y toda clase de basura”.
“El nivel del agua sucia era tal, que nos cubría hasta el tobillo”, agregaron en su declaración, lo que para ellos pudo ser el medio que contenía la Pseudomona que, o se alojó en las manos de los médicos, o en el instrumental quirúrgico que éstos utilizaron en las operaciones.
Tres días después de las cirugías ellos regresaron con intenso dolor en los ojos operados, inmediatamente se ordenaron cultivos y al confirmarse la presencia de la bacteria maldita fueron enviados por el MINSA al Aran Eyes Institute, en Estados Unidos, donde tuvieron que extraerles los ojos y al regresar les pusieron prótesis, pero ellos decidieron demandar.
“ABSURDO”, AFIRMA ACUSADA
La doctora Marcia Pérez de Castrillo, una de las acusadas, calificó de “absurdas” las afirmaciones de los afectados, pues en su declaración alega que por la posición donde se encuentran los quirófanos y la sala de hospitalización, no es posible que en caso de derrame de agua, el líquido llegue a esos “escandalosos niveles”.
Ella también negó que la ropa suministrada a los pacientes estuviera insalubre y rechazó que los quirófanos hayan estado cubiertos de agua sucia, orines y papel higiénico usado.
Por su parte, la doctora Lissethe Herrera, directora del CNAO y también indiciada en este caso, dijo en su declaración judicial que en el centro se cumplen con las normas de higiene estipuladas en las normativas internacionales y del MINSA.
Explicó que las cirugías de catarata son de tipo ambulatoria, lo que significa que después de la operación la persona es dada de alta en menos de dos horas, por lo que no necesariamente los pacientes se infectaron con la bacteria dentro del hospital, sino en el ambiente donde viven o por descuido de ellos mismos.
Herrera se niega a aceptar el delito que se le imputa: “No soy culpable y no acepto ninguna de las acusaciones que me interpongan”.
Agregó que después de cada cirugía y al final del día quirúrgico, se hace la limpieza en los quirófanos por un período de 12 horas y el tiempo de esterilización de los equipos quirúrgicos después de una operación es de unos 15 minutos, a 210 grados centígrados y 15 libras de presión en un autoclave (máquina para esterilizar equipo quirúrgico).