Los beneficiados por el 6%

Emilio Porta Pallais*[email protected]

Paradójicamente el segundo país más pobre del continente es el que más favorece proporcionalmente a su sistema de universidades. Mientras el promedio de los países de América Latina destina menos de un 20% del gasto en educación a la educación superior, Nicaragua, desde el inicio de la década de los 90, destina un poco más del 40%, dejando a la Educación Primaria y Secundaria en una posición de desventaja relativa. Este desbalance presupuestario entre los distintos subsistemas de educación se produce a sabiendas que más de 160,000 niños nicaragüenses quedan fuera de la educación primaria y 450,000 fuera de la educación secundaria.

Durante los 80 las universidades recibían, en promedio, un 3% de los ingresos ordinarios del Presupuesto General de la República, en contraste con el 6% que se empezó a exigir en 1990. El incremento presupuestario experimentado por las universidades en 1990 fue superior a los 22 millones de dólares de Estados Unidos de América, esto es, cinco veces el presupuesto recibido en 1989.

El fuerte incremento presupuestario recibido por las universidades favorecidas por el 6% ha sido significativamente superior al crecimiento observado en la matrícula de estas casas de estudios. Mientras la matrícula en 1994 fue 124% superior a la observada en 1985, el subsidio entregado por el Estado creció en 1,417%.

Al combinar este fuerte incremento de recursos con el bajo crecimiento de la matrícula podemos observar un significativo aumento en los costos por estudiante. Mientras que en 1985 un universitario costaba US$66 (aprox.), en 1994 su costo se incrementó hasta alcanzar los US$729 (aprox.), 1,110% superior al valor observado en 1985.

La fuerte inversión que el Estado realiza en este rubro convierte a Nicaragua en el país del continente que favorece proporcionalmente más a las universidades. En promedio, los países de América Latina destinaron en 1997 un 18% del gasto en educación a la educación superior, mientras que Nicaragua destinó un 43.2%. Para este mismo año, en promedio los países desarrollados gastaron 3 veces más por estudiante universitario que por estudiante de educación básica, en los países subdesarrollados se evidenció una relación de 10 a 1, mientras que en Nicaragua se gastó 24 veces más por estudiante universitario que por estudiante de primaria.

Los defensores del CNU argumentan que este elevado gasto en la educación superior se justifica debido a que el mismo permite que los pobres accedan a las universidades. Sin embargo, al analizar los datos de la Encuesta Nacional de Hogares Sobre Medición de Nivel de Vida de 1998 (EMNV 98) es posible afirmar que más del 60% de los estudiantes universitarios se encuentran en los dos deciles superiores de consumo. Tan sólo un 11.3% del total de la matrícula se encuentra en los 5 deciles inferiores de consumo.

En gran medida los recursos que el Estado destina a la educación superior favorecen a los estudiantes que pertenecen a las familias con mayores niveles de consumo. De este modo se aprecia que el subsidio a la educación superior no está focalizado hacia los más pobres, pues éstos rara vez llegan a acceder a la educación terciaria.

Al analizar la composición de la matrícula, podemos afirmar que la Educación Primaria es la más equitativa de nuestro sistema educativo; está compuesta por un 21.7% de alumnos provenientes de familias extremadamente pobres, un 40.2% de pobres y un 38.1% de no pobres. En la secundaria las diferencias de acceso entre estratos socioeconómicos se amplían; su matrícula está compuesta por un 5.8% extremadamente pobre, un 26.5% de pobres y un 67.7% de no pobres. Estas diferencias se amplían aún más en la educación superior; los extremadamente pobres participan con un 1.4% de la matrícula, mientras que los pobres lo hacen con un 8.7% y los no pobres con un 89.9%.

En resumen en Nicaragua destinan más recursos por estudiante universitario que el promedio de la región y éstos benefician a los que menos lo necesitan, los no pobres.

* Master en Gestión y Políticas Públicas (Uchile).  

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